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Nos
casamos cuando terminé la carrera de ingeniero de
caminos, tuve suerte de encontrar un buen trabajo para
el gobierno. Mi mujer – Elisa -, es una chiquilla
preciosa, tiene 24 años, tres menos que yo. Élla es
de un pueblecito de Toledo y justo, en su universidad
fué donde cursé mi carrera, la conocí por
casualidad, pues élla salia con un amigo de la
facultad aunque sus relaciones no iban muy en serio y
fué él precisamente el que nos presentó. Alberto,
(mi compañero), no hacia más que hablar de Elisa.
Que si Elisa ésto, que si Elisa lo otro, se le veia
como muy encoñado.
Yo
estaba más interesado por el estudio geologico de la
zona, que por otra cosa y cuando conocí a Elisa,
surgió el tema de mi estudio de la zona. Se brindó
encantada para enseñarme unos montes que conocia
desde niña, y acepté encantado.
Alberto
no quiso acompañarnos, él estudiaba veterinaria y le
atraian la granjas. Quedamos con Elisa en que éste
fin de semana le enseñaria las tierras y la granja de
su tio Rogelio, con el que convivia desde muy pequeña,
ya que se quedó huerfana y al próximo se vendria
conmigo para enseñarme la zona. Así lo hicimos y yo
aproveché para acercarme a mi casa en Madrid. El
lunes siguiente, noté a Alberto como muy excitado,
estaba deseando contarme sus aventura de fin de
semana. Me dijo que las tierras del tio de Elisa eran
inmensas y todo propiedad de su viejo tío, tenia toda
clase de animales, ganado vacuno, lanar, cerdos,
gallinas etc.
-
Si, vale, le interrumpí, pero con Eli (como a mi me
gustaba llamarla), ¿Qué?. No has intentado nada,
porque la tia está de cojonuda, le dije.
-
Nada tío, me dijo desilusionado, es más estrecha que
una pajita, lo único que pude conseguir cuando
visitamos los caballos, fué sobarla un poco las
preciosas tetas, por encima del vestido y cuando quise
meterla mano en el chochete, me rechazó.
-
Pero ¿No hiciste nada con élla?, pregunté extrañado.
-
Prácticamente nada, lo único que conseguí fué
acariciarla el coño por encima de las bragazas de
pueblerina que lleva, joder macho si se las hubieras
visto, decia riendose, lleva bragas blancas de vieja,
de ésas que te tapan hasta el ombligo, es un cromo de
tía. Al final y después de mucho insistir sólo
conseguí que me hiciera una paja y encima me tuve que
correr en su mano, porque de chuparme, nada. Es un
asco de tía.
-
Pues a mi me parece que está muy buena, aunque tenga
las bragazas que tú dices y nos reimos los dos.
-
Quédatela, tío te la regalo, a mi no me interesan
las estrechas como élla, que tengas más suerte que
yo, aunque lo dudo, me dijo con desdén.
El
viernes quedé con Eli, para hacer los preparativos de
nuestra acampada, teniamos pensado, pasar el fin de
semana en el monte. El sábado de madrugada, empezamos
nuestra caminata desde la granja de su tio, marchamos
a pié durante cinco horas, élla parecia inagotable,
yo en cambio necesitaba descansar, me estaba meando y
me dolian un poco los pies, se lo dije a Eli.
El
sitio que te quiero enseñar, está sólo a una hora
de camino, me dijo, el sendero es cuesta abajo y será
más facil, aguanta un poco, además un rio pasa por
entre los montes y podremos refrescarnos, me dijo con
una sonrisa.
Aguanté
como pude, y he de ser sincero, mereció la pena, el
paraje era maravilloso para la vista aunque tenía
poco valor geológico, a simple vista la rocas eran de
granito, con láminas de mica y sobre todo pizarra,
con algo de caliza, pero el sitio que habia escogido
para acampar era precioso.
Nos
situamos a escasos metros de una especie de playa
natural, junto a una poza del rio, el manto de cesped
bajo nuestros pies era esponjoso, producido por la
humedad del terreno, dejamos nuestras mochilas aun
lado y sentandome en la hierba, procedí a
descalzarme, tenia los pies doloridos por la marcha.
Eli
estaba sentada sobre una roca observándome, con
piernas dobladas, tenia los brazos cruzados sobre sus
rodillas y apoyó su barbilla en éllos para
contemplarme mejor. El sol de mediados de julio,
apretaba bastante a ésas horas y decidí desnudarme
por completo, queria probar suerte con élla. Me quité
la camiseta y luego los pantalones, dejándome solo
los slips muy cortos.
Ella
seguía observando desde la roca. Estaba preciosa, era
morena y su melena se mecia a causa de una suave
brisa, el sol, a su epalda incidia sobre sus cabellos
negros dándola una luminosidad alrededor de su
cabeza, era como si tuviera un halo blanco alrededor
de su cabeza. Me gustaba muchisimo y al contemplarla
sentia una sensación extraña, me sentia muy atraido
por élla. Me fijé en sus piernas, musculosas y bien
torneadas y sin poderlo evitar mis ojos se clavaron en
su entrepierna, llevaba unos pantalones cortos tan
ajustados que al sentarse de ésa manera, sin darse
cuenta, se le pegaban a su entrepierna, permitiendome
adivinar su vulva por la raja que se le marcaba, me
hubiera fijado en sus pechos, pero los tenia tapados
con sus brazos. Descalzo y en slips, me acerqué a una
roca más baja al lado de élla, me senté y metí mis
doloridos pies en el agua, una sensación relajante me
invadió al instante. El agua estaba a una temperatura
idela para bañarse.
-
Me volví hacia élla, ¿tú no te remojas los pies?,
la pregunté, el agua está deliciosa.
Me
tumbé sobre el cesped, boca arriba, procurando
mostrar el generoso bulto que formaban mi miembro y
mis testiculos, y me entretuve en mirar mientras se
quitaba las botas y los calcetines, cuando se quitó
la camiseta sus pechos saltaron hacia fuera, no
llevaba sujetador. Dios, tenia unas tetas
perfectamente erguidas, y sus pezones sonrosados
completamente erectos destacaban magnificamente contra
las areólas marrón oscuro de sus tetas, la sóla
visión de sus pechos hizo que empezara a sentir un
hormigueo en mi pene, estaba deseando que se quitara
los pantaloncitos y se quedara en bragas.
Cuando
lo hizo, y vi sus braguitas que la llegaban justo
hasta las caderas y tan pequeñas que apenas le
tapaban la vulva, me quedé tan asombrado mirándola,
que élla sonrió al ver la cara que ponia.
-
¿Nunca has visto a una chica en braguitas?, dijo
sonriendo.
-
Algunas he visto, pero como tú, te juro que ninguna,
eres superior a las demás, le dije con sinceridad.
-
Gracias, contestó alagada por mi comentario, se
sonrojó un poco, lo que hizo realzar más la belleza
natural de su cara.
Sin
decirme nada, se sentó detrás de mí, con sus
piernas alrededor de mi cuerpo, metió los pies en el
agua, notaba como sus pezones se clavaban en mi
espalda y me recorrió un escalofrio, poniendome la
carne de gallina, mi pene empezó a estirarse excitado
y élla se percató.
-
¿Si te molesto, me quito?, dijo.
-
¡¡¡ Noooo !!, me apresuré a contestar, por favor
sigue así, la miré y sacudí la cabeza, como no dándo
credito a lo que sucedia.
-
¿En qué piensas?.
-
Me estaba acordando de lo que me contó Alberto, sobre
tí.
-
¿Qué te dijo, si puede saberse?, seguro que el muy
animal te contó alguna barbaridad.
Noté
su voz seria y se lo conté con mucho tacto, no queria
herir sus sentimientos.
-
Estrecha, como puedes comprobar, no lo soy, lo que
pasa es que Alberto no sabe tratar con una chica, debe
pensar que somos como los animales que tanto le
gustan, en cuanto entramos en los establos, me lanzó
sobre la paja sobándome por todo el cuerpo, parecia
un pulpo – me lo creo, alguna vez he visto a Alberto
con chicas y no es precisamente cariñoso con éllas -
y para quitarmelo de encima rápidamente opté por la
via rápida que tenia más a mano, le dejé que me
morreara mientras le abria la bragueta para extraerle
el pene y empecé a hacerle una paja muy deprisa.
Conseguí lo que queria por que se corrió en mi mano
y se le pasaron las ganas de asediarme. (Joder con
Alberto, pensé, es un burro tratando a las mujeres).
-
En cambio, contigo, no sé, me siento tranquila, me
gustas mucho, para que negarlo y tengo la sensación
de que no eres como Alberto.
-
Por supuesto que no, fingí enfado y nos echamos a
reir. Mientras hablabamos, élla me acariciaba el
pecho, jugando distraidamente con mis pezones, los
cuales estaban tiesos de placer.
-
A proposito me dijo, no te quejabas de que tenias unas
ganas horribles de mear?, dijo.
-
Si, es verdad, pero ahora estoy tan agusto que no me
apetece moverme, contesté.
-
¿Quieres que te ayude?, preguntó con cara pícara,
sus ojos delataban el deseo que sentia igual que yo.
-
Sin esperar mi repuesta, deslizó su mano derecha,
desde mi pecho, bajando lentamente por mi vientre
hasta la ingle – mi pene luchaba por salirse del
slip-, metió su mano y me acarició el miembro un
poco, a continuación apartó a un lado el calzoncillo
y me extrajo el miembro, tieso como un palo y duro
como una roca.
-
Tienes una polla deliciosa, me dijo al oido mientras
la recorria con su mano, -luego bajó hasta mis
huevos, abarcándolos con la palma- y tus cojones me
encantan, son gordos y suaves. Mientras que con una
mano me acariciaba los huevos con la otra me
masturbaba lentamente, sintiendo la dureza de mi nabo
en su mano. De pronto un chorro blanco amarillento
comenzó a salir de la punta, muy alto al principio,
mientras meaba, Eli seguía sobando mis huevos al
tiempo que me acariciaba la verga, incluso paseó su
mano por el glande, mojandose con mi meada, lo que me
produjo un gusto terrible empecé a jadear, sin
poderlo evitar, estaba muy caliente por las caricias
que me daba, y aceleró sus movimientos sobre mi
polla, lo que provocó que se me cortaran las ganas de
mear y a continuación mi polla vomitó, soltando
largos chorros de semen en el agua mientras aceleraba
su mano.
Aunque
de mi polla dejó de salir leche, élla seguia
haciendome una paja y volví a orinar sobre su mano
mientras me acariciaba el glande, me la sacudió
cuando terminé de mear y me besó en la boca. Tuve la
mejor corrida de mi vida y la mejor meada tambien, Eli
era una gran experta manejando el miembro y me lo
demostró con creces.
-
Ahora me toca a mí, dijo y se levantó y me eché un
poca para atrás, dejándola sitio, ocupó mi lugar y
quedé situado detrás de élla, le acarricié sus
preciosas tetas, parándome en sus riquisimos pezones
y se los estiré, proporcionandola un gran placer,
deslicé la otra mano por su vientre suave y llegué
hasta su vulva, cubierta por una buena mata de pelo
negro y se la sobé con la palma de la mano, luego
hurgué en el agujero de su coño con mis dedos
metiendo dos dedos, comencé follarla con éllos,
paraba y la frotaba el clitoris, volviendo a meter los
dedos, la frotaba la vulva con la palma y cuando tuvo
el chochito chorreando, me unté un dedo en sus jugos,
buscando el agujerito de su culo, se lo introduje
hasta el nudillo. Eli bramó de placer mientras la
follaba con mi dedo y la estrujaba el pecho. Saqué el
dedo de su ojete y le metí tres en el chocho, estaba
chorreando flujo y comencé a meterlos y sacarlos rápidamente
al tiempo que le introducia otro dedo en el culo otra
vez, ! al cabo de media hora, tuvo un orgasmo bestial,
según me confesó, el placer era tan intenso que no
paraba de gritar, tampoco nos podia oir nadie.
Cuando
terminó de correrse, se giró un poquito, lo justo
para lamerme las tetillas, jugando con su lengua sobre
mis pezones, logrando que mi pene poco a poco
comenzara a excitarse.
-
Frótame el chocho que quiero mear, me pidió mientras
doblaba las piernas por las rodillas.
Primero
vi con curiosidad como salia su chorrito amarillo, y
luego acerqué mi mano para frotarla, su liquido
estaba caliente, sentirlo contra mi mano, mientras la
manoseaba el chocho me puso fuera de mi, me introduje
en el agua y acerqué mi cara a su almeja meona,
comencé a chuparsela, sintiendo como su liquido
entraba en mi boca, ni me importaba ni me daba asco,
estaba tan cachondo que hubiera admitido cualquier
cosa de Eli, mientras meaba contra mi cara movia sus
caderas en circulos, frotando su chocho contra mi boca
hasta que se corrió de nuevo. tuvo unas convulsiones
tan fuertes, que nos caimos al agua, lo que nos
produjo un ataque de risa.
Nos
calentamos unas latas para la comida y sacamos una
cervezas frias, la comida nos supo deliciosa. Despues
de la caminata teniamos un hambre canina. Terminamos
de comer y nos tumbamos sobre la manta formada por el
cesped natural del terreno. Estaba recostado contra
una roca y Eli se habia acoplado entre mis piernas,
acurrucada sobre mi pecho. Evidentemente crecia entre
nosotros un sentimiento de cariño, además de deseo y
nos hicimos pequeñas confidencias. Primero hablé yo.
Le hablé de mís experiencias en la Universidad,
quiso saber a cuantas chicas habia conocido y con
cuantas me habia acostado(la natural curiosidad
femenina). Le dije que me acosté con cuatro o cinco
chicas, no pude con muchas ya que mis estudios
ocupaban la mayor parte de mi tiempo, las experiencias
fueron muy placenteras, ya que me proporcionaron
muchisimo placer.
Alzó
la cabeza y me miró con un mohin de enfado simulado.
Estaba deliciosamente guapa con ese gesto y la besé
en la punta de su naricita. Tranquila, te juro que
ninguna experiencia que he tenido con chicas se pueden
comparar a la tuya, la dije en tono sincero.
Me
sonrió con los ojos y se acurrucó más contra mi
pecho, como buscando cariño y calor al mismo tiempo.
Me habló de infancia, se quedó huerfana a los 8 añitos
y su tio Rogelio como era viudo y sin hijos, la acogió
como si fuera su propia hija. Desde muy pequeña se
encargó de la casa y de su tío. Supe más tarde que
una señora viene los fines de semana (por eso podia
haberme acompañado) para hacerse cargo de su tío,
pues ya tiene 69 años y está un poco torpe por lo
gordo que está, sobre todo desde que abondonó las
faenas del campo, además de su artritis. Me contó
que era el dueño de toda la finca, y que dinero no le
faltaba nunca, además es un poco tacaño y se gasta
lo justo. Eli ambiciaba su herencia, creia justo que
fuera su heredera despues del tiempo que llevaba
cuidadando a su viejo tío. Pude ver la ambición en
sus ojos.
Mientras
me hablaba, mis dedos jugaban con sus pezones, no paré
de acariciarselos hasta que los noté duros y tiesos
como a mi me gustan. Entonces élla se acomodó mejor
para abrirse de piernas, permitiendo que mis manos
exploraran su peludito chochete, al meter la punta de
mis dedos en la entrada de su vagina, la noté húmeda
de liquidos, la froté el clítoris, masturbandola
lentamente, queria ponerla cachonda poco a poco, no de
golpe. Eli suspiraba con mis caricias y de vez en
cuando paraba de hablarme para lamerme los pezones lo
cual me producia muchisimo placer.
Habia
tenido muchas más relaciones sexuales que yo, incluso
con mujeres, se declaró abiertamente bisexual,
siempre que obtuviera placer, no la importaba con
quien.
Le
pedi más detalles, el morbo me excitaba.
-
¿Has follado con tu tío?.
-
No, nunca me ha penetrado, pero le hago una pajas y
unas mamadas fantásticas, de ahí mi práctica. Pero
te digo una cosa, no me importaria dejarme follar por
él si supiera que me dejaba todo en herencia.
-
¿Y le sigues masturbando ahora a sus años?.
-
Claro ¡¡¡, mientras sienta ganas y tenga potencia,
que más dá, además tiene una polla muy gorda, sobre
todo sus cojones, son enormes, como le baño yo, me
entretengo en depilarle con crema para que tenga los
genitales limpios, además depilados son más
apetecibles y excitantes. Dijo que las pollas gordas
la excitan mucho, la encanta sentir su coño lleno con
un buen cipote. Con veinte años, me contó que folló
con un chico del pueblo que tenia fama de tenerla muy
grande, no obstante le llamaban “EL BURRO”, y no
era por su ignorancia, precisamente. Era muy bruto,
muchisimo más que tu amigo Alberto, pero cuando me
enseño su “trasto”, le perdoné los malos
modales, tenia un miembro que calculo le mediria casi
30 cm era monstruoso. Ése diá en los establos, me
echó al suelo y me echó tres polvos seguidos sin sacármela
de mi coño dolorido, descansó un poco mientras me
manoseaba los pechos y me jodió dos veces más,
tendrias que haberle visto, como se corria el be! stia,
su nabo parecia una fuente de la que no paraba de
manar semen, me puso perdida. Con decirte que me dejó
la vulva escocida e hinchada durante 15 dias.
Me
habia excitado tanto con sus historias que mi pene
presionaba contra su espalda, al darse cuenta se volvió
y me lo chupó, recorriendo el tronco con su lengua,
parandose en mis huevos para succionarlos uno a uno,
luego se metió el capullo en la boca y me mamó la
polla, mi calentura era tan grande que la cogí y la
puse a cuatro patas, y se la clavé de un golpe en su
coñito, a continuación empecé a propinarla fuertes
pollazos hasta que llegamos los dos a la vez al
orgasmo, me derramé dentro de élla y nos quedamos
tendidos y abrazados sobre el cesped.
Al
llegar la noche, bajó un poco la temperatura y
empezamos a sentir frio, nos desnudamos al llegar y
decidimos permanecer así, hasta que nos fueramos;
encendimos un fuego y al calor agradable de las
llamas, fuí yo el que se acurrucó entre sus piernas
abiertas, deseaba con todas mis fuerzas sentir el
contacto con su cuerpo; así en ésa postura me
entretuve acariciando sus pechos. Mamando sus sabrosos
pezones con mi boca hambrienta al tiempo que mis dedos
hurgaban en su chocho en busca de su clitoris, lo froté
con los dedos arracándola gemidos de placer, luego la
metí dos dedos en su vagina, metiendolos y sacandolos
despacio. Poco a poco el placer proporcionado por mis
caricias la envolvieron desatando su lujuria, me tumbó
en la hierba y nos comimos los sexos en un 69 vicioso.
Nuestras bocas y nuestros dedos buscaban los más
reconditos rincones de nuestro cuerpo, introduciendose
en nuestros agujeros de placer. Eli tuvo un orgasmo,
yo aguantaba el momento de mi corrida, ansiaba f!
ollarmela en todas los posturas posibles, queria
sabrorear cada centimetro de su culo y de su coñito.
La
tumbé boca arriba; Eli abrío sus piernas dispuesta a
que la penetrara, guié mi nabo hasta la entrada de su
coño y la penetré lentamente, hasta que mis cojones
hicieron tope en su culo, luego se la sacaba
lentamente, hasta el capullo, para volverla a
penetrar; procuraba mover mis caderas para que al
penetrarla mi rabo rozara las paredes interiores de su
vagina. ¿Que te parece Eli, ha ésto le llamo
saborear un chocho con la polla?, ella por toda
respuesta jadeó y gritó de placer mientras se corria
desesperadamente. Aún así seguí disfrutando de su
chocho, urgándo con mi polla en su interior a la vez
que notaba como los flujos de su orgasmos, se
escurrian por su chochito dilatado y mojaban mis
huevos. La miré a la cara, tenia los ojos cerrados y
se mordia los labios, saboreando la follada que la
estaba propinando. Tenia una cara preciosa, notaba
como mis sentimientos hacia élla aumentaban a pasos
agigantados, hasta llegar a un amor dulce y
embriagador. Me estaba enamorando per! didamente de élla.
La
puse a gatas y disfruté de nuevo viendo como mi
cipote allanaba la morada de su chochito, me tumbé
sobre su espalda, y la besé, me abracé a élla y mis
manos buscaron con desesperación sus tetas, primero y
sus pezones despues. Despues de un rato de bombearla
el coño de ésta forma, Eli volvió a correrse de
nuevo; jadeaba y no paraba de decirme palabras cariñosas
por el placer que la estaba proporcionando. Cuando
acabó de correrse y su cuerpo dejó de
convulsionarse, me pidió que siguiera en esa postura,
a gatas, que se iba a columpiar sobre mi miembro (de
nuevo volvia a sorprenderme). Cruzó sus piernas sobre
mis riñones al tiempo que se abrazaba a mi cuello; mi
polla buscaba de nuevo la entrada de su vulva.
-
Dámela por el culo ¡¡¡, necesito que me llenes el
trasero con tu polla, me susurró al oido. Guié mi
miembro hasta la entrada de ojete, apreté al mismo
tiempo que élla empujaba con su cuerpo y mi pene se
deslizó sin problemas por su culito estrecho y
caliente.
-
Ahora déjame hacer a mí, tu estáte quieto. La
obedecí permanecí a gatas mientras élla colgada
debajo de mí colgaba de mi cuello; empezó a oscilar
su cuerpo adelante y atrás. En efecto se estaba
columpiando contra mi pene, hincándose mi cipote en
el culo cada vez que retrocedia. Poco a poco paraba
sus movimientos y se quedaba clavada a mi polla y
movia sus caderas, buscando su placer y aumentando el
mio hasta la locura, despues de permancer un rato de
esa forma, volvió a tener otro orgasmo, la deposité
con cuidado en la hierba y la dije que deseaba
correrme que no podia aguantar más.
-
Sientate en la piedra y abrete de piernas todo lo que
puedas, me dijo.
La
obedecí y élla tumbada boca arriba, alzó su cabeza
hasta la altura de mi verga y empezó a tragarsela,
centimetro a centimetro, hasta lo más profundo de su
garganta, noté la puntita de nuriz rozando mi ano mi
polla se hinchó y en medio de espasmos comencé a
derramar mi semen directamente en su garganta, noté
su lengua en la parte inferior de mi glande; Eli me
estimulaba la corrida y cuando se la sacó de la boca
todavia mi polla la soltó un chorro de leche que
recogió con su lengua para saborearla y compartirla
conmigo mientras me besaba en la boca. Me quedé
destrozado con el polvazo que habiamos echado.
Estaba
de frente a mi, con sus piernas abiertas, frotandose
el clitoris con una mano y con otra acariciandose un
pezón con los dedos, me quedé mirandola como se
masturbaba. Sentí ganas de orinar y me levanté.
-
¿Dónde vas!.? - Necesito hacer pis.
-
Ponte de rodillas, con las piernas juntas, me ordenó,
a continuación se deslizó hacia mi y apoyó su culo
en mis rodillas, mientras pegaba sus rodillas
ligeramente abiertas a su pecho, méame, me suplicó,
dáme tu chorro en el culo y en mi chocho mientras me
hago una paja.
-
Dudé un poco sorprendido por su petición........
-
Por favor, volvió a suplicarme, mientras sus dedos
hurgaban en su chochito.
Dispuesto
a complacerla, me sujeté el pene y descargué mi
vejiga donde élla me habia pedido, obtuvo otro
orgasmo de campeonato mientras regaba sus agujeros. No
dejaba de sorprenderme esta deliciosa criatura. Más
tarde, nos metimos en el saco de dormir que traia élla,
cabiamos los dos de sobra y abrazados contemplando las
llamas, nos dormimos.
Por
la mañana, nos despertó el calor de los rayos del
sol, nos bañamos en el rio entre juegos y risas, salí
chorrenado agua y me quedé a gatas sobre el cesped,
el sol alcanzaba mi espalda y me producia una sensación
muy placentera. Eli se acercó por detrás y me
acarició las nalgas y la espalda, sentí un
escalofrio recorrer mi cuerpo y me estremecí con sus
caricias.
-
¿Alguna vez te han ordeñado la polla?. Me dijo
susurrandome al oido, con voz sensual.
-
Nunca ¡¡, contesté, aunque no creo que puedas
sacarme nada de élla, a tengo dolorida de tanto
correrme ayer, contesté.
-
Déjame hacer, verás como consigo que te corras como
nunca, no te muevas de como estás.
Me
pasó sus manos por la espalda, arañándome
suavemente con sus uñas, bajó hasta las nalgas y los
muslos y volvió a subir hasta mi nuca, luego hizo lo
mismo por el pecho, hasta los muslos, pero por dentro,
logró excitarme con sus caricias, pero lo mejor fué
cuando me abrió el culo con las manos. Primero me
lamió el ano, untándolo de saliva, despues me
acarició con un dedo, sin llegar a penetrarme cuando
me arrimó su pecho y sentí su pezón rozandome el
ojete, creí morirme de gusto, Eli era fantástica,
logró que mi erección fuera tremenda, así estuvo un
rato frotándome con su pezón, incrementando cada vez
más mi calentura, pasó una mano por debajo de mi
culo al mismo tiempo y me carició los huevos con
suavidad.
-
Me agarró la polla con su mano. ¡¡ Y decias que no
ibas a poder, que te dolia de tanto correrte !!, la
tienes durisima y muy gorda como a mi me gusta, ahora
vas a sentir una nueva experiencia. Lentamente, al
mismo tiempo que me masturbaba, movia su mano a
derecha e izquierda sobre mi polla, tenia la sensación
de que de verdad me ordeñaba el nabo, y alcancé una
calentura como nunca, entonces se levantó y me arrimó
su coño a la altura de mi culo, como si me fuese a
follar, se agachó y volvió a agarrame el miembro
totalmente hinchado por la excitación, pues veia mi
capullo muy amoratado.
De
repente sentí el chorro caliente de su orina sobre mi
culo y mis testiculos, en ese momento mi glande se
hinchó todavia más para acto seguido explotar,
soltando semen a chorros, sin parar. Nunca jamás en
mi vida habia experimentado un placer semejante, joder
que barbaridad de corrida que me pegué, debajo de mi
no habia salpicadiras, no, formé un charco de leche
de tanto como me ordeñaba. Aquello fue el placer
elevado a una altura que me hacia perder el sentido,
así que cuando ya no me quedó ni una sóla gota de
leche por echar, me derrumbé sobre el cesped, con los
ojos cerrados, casi me desmayo y todo. Cuando logré
recuperar un poco el sentido, se echó sobre mí y besó
dulcemente en los labios.
-
Te quiero, me dijo, estoy enamorada de tí.
-
Yo tambien te quiero, la contesté respondiendo a su
beso.
A
partir de ése momento, supimos que nuestras vidas
terminarian juntas para siempre.
Me
dijo que queria presentarme a su tio. Nos vestimos y
emprendimos el regreso, la dejé caminar delante de mí,
mientras disfrutaba contemplando su culito, de vez en
cuando ella giraba la cabeza y me llamaba guarrito por
mirarla el precioso trasero y sonriendo, despues de
otra buena marcha de cinco horas llegamos por fin a la
granja. La vuelta se me habia hecho mucho más corta.
Cuando estuve dentro de lo que era la casa, me llevé
una gran sorpresa, pués por fuera parecia una simple
casa de pueblo, con patio, pero por dentro era una
maravillosa mansión, justo en el patio donde
estabamos ahora, era casi todo jardin, con arboles y
muchisimas plantas. Por el centro discurria un rio de
unos tres metros de ancho procedente de una noria
situada fuera de la casa, tenia dos cascadas
preciosas. Debajo de un gran arbol, estaba sentado su
tio.
A
simple vista, el hombre era ya mayor, de unos 68 o 69
años, tenia una buena barriga que le obligaba a
sentarse echado un poco para delante, pero lo que más
llamó mi atención fué que debajo de su barriga, el
pantalon de pana formaba un enorme bulto en su
entrepierna, seguramente se debia a alguna hernia
genital, pensé. Me saludó cariñosamente, me quedé
con él charlando mientras Eli se iba a preparar la
comida. Después de comer Elisa mientras su tio dormia
una siesta, me invitó a recorrer la casa, estabamos sólos,
ya que la señora que viene a cuidar a su tío se
habia marchado.
Tenian
una magnifica casa, seguro que de las reformas se
habia encargado Eli personalmente, se notaba la mano
de una mujer por todos los rincones, arriba conté
seis habitaciones y entramos en la suya, no pude por
menos que asombrarme, la cama era enorme debia medir
unos dos metros de ancho por casi tres de largo, a
pesar de su tamaño la cama parecia normal en
comparación con el tamaño de la habitación, tenia
dosel alrededor, y estaba echa con madera de roble,
era una preciosidad.
El
gran salon, tenia dos alturas y un foso con una gran
chimenea al fondo, rodeado de grandes cojines muy
mullidos, Eli se sentó y me cogió por las nalgas
atrayendome hacia élla, me abrió la bragueta y me
extrajo el miembro, se lo metió todo en la boca y
comenzó a darme grandes chupadas, a medida que mi
pene se estiraba, se lo sacaba de la boca, y empezó a
masturbarme lentamente hasta que mi polla alcanzó un
tamaño optimo, aceleró su paja y se metió el glande
en la boca estimulandome con su lengua para provocarme
la corrida, que no quise aguantarme.
Le
solté cuatro buenos chorros de leche en la boca y se
lo tragó glotonamente, me senté en los cojines, me
encontraba un poco aturdido. Sin dejar de acariciar mi
miembro flácido y mis testiculos, me dijo al oido: -
¿Te gustaria ver como le caliento a mi tio?.
-
El morbo que sentí en ése momento fue superior a
todo y contesté excitado que si.
-
Me situó entre dos grandes plantas, en el salon,
podia ver perfectamente a su tio, tomandose una vasito
de vino.
-
Me guiño un ojo y me dijo: mira y verás. A
continuación salió al jardin en dirección a su tio,
llevaba un cubo con patatas y un barreño. Hizo como
que se le cayó algo y se agachó mostrandole su
magnifico culo.
-
Elisa, que buena estás hija mía. - Déjame en paz. Tómate
el vaso de vino y calle. - Me entran ganas de comerte,
que buena estas, jodía. - Yo lo veía a él de
costado, con su enorme barriga y haciendo gestos
groseros con la cadera. - Vamos Elisa, que la tengo
para explotar. Entonces, se desabrochó los botones de
su bragueta, se metió la mano y sacó una enorme
polla, larga pero sobre todo muy gorda. No habia visto
nunca antes algo asi. No seas cerdo, tío, ¡¡guardate
éso!!- le gritó sin mirarlo, pelando las patatas. El
tío, sin soltar el vaso de vino, cogió la cabeza de
Elisa con la mano que tenia libre y la apretó contra
su miembro. Su cara quedó aplastada contra aquella
masa. Era tan enorme que el glande y parte del pene
sobresalía por encima de la cabeza de ella. Él
comenzó a moverse hacia delante y atrás, como si se
la estuviera follando, y sin dejar de presionar su
cara contra su polla. Soltó el vaso de vino en la
mesa, y agarrándola del pelo con una mano, tiró de
su cabeza hacia atrás, mientras con la otra mano
habia cogido su polla e intentaba metérsela a la
fuerza en la boca. Pero ella, con los labios apretados
y moviendo la cabeza, se resistía. Pero al final,
logró metérsela y comenzó a menearle la cabeza,
bruscamente, adelante y atrás, repetidamente. Veía
como la polla, enorme, entraba y salía de su boca
pausadamente. Elisa estaba lacia, pasiva, como muerta.
En una mano, teniá el cuchillo y en la otra la patata
que estaba pelando. Pero al rato, vi como el cuchillo
caía al suelo y luego la patata que cayó rodando.
Elisa pegó un brinco y abrazándole con su mano la
gordísima polla (el viejo estaba muy bien provisto),
empezó a metersela y a sacarsela de su boca a un
ritmo lento, como si fuera un bombón de chocolate.
Estaba caliente como una perra. - Sigue puta, sigue...
-decia el pobre viejo, mientras echaba su cabeza hacia
atrás-. El viejo empezó a gemir por el ritmo rápido
de las manos de Elisa sobre su gordo nabo y en uno de
los gemidos más intensos se corrió en su boca, se la
sacó y vi como su capullo seguia lanzando grandes
chorros de semen sobre su cara, mientras resoplaba de
gusto, como un cerdo. Y élla con la cara perdida del
semen de su tio.
-
Te has quedado a gusto? le dijo ella con una voz suave
y cariñosa, acariciandole los cojones.
-
Más a gusto me quedaria si me dejaras follarte,
putita mía, seguro que ése novio que has traido te
ha clavado su rabo, y a mí no me dejas, cabrona.
-
¿Y si yo le dejara clavarme su polla en mi chochito,
qué haria a cambio?.
-
Lo que tu quieras, lo sabes desde siempre.
-
Pues si haces testamento y me dejas como única
heredera, si haces éso por mi......
-
No sólo te entrego mi chochito, sino que tambien te
doy mi culito, todas las veces que quieras, lo
tendrias.
El
pobre babeaba y estaba salido por las palabras de Eli.
-
Eso lo arreglo yo mañana mismo con el notario. Pero
dime putita me lo das ahora?.
-
Ahora no, que está mi novio y nos puede sorprender,
cuando vea el testamento firmado, hasta entonces. Le
dejó y vino hacia el salon.
-
¿Qué te ha parecido, decia mientras se limpiaba la
cara, a que la tiene grande para su edad?.
-
Ya lo creo, yo mismo quisiera una del mismo tamaño?.
-
Para qué?, la que tienes me gusta como está, dijo
Eli agarrandome la entrepìerna.
-
A proposito, ¿de qué hablabais?, quise saber
intrigado.
-
Nada, es un viejo verde, y sólo piensa en follarme,
dijo despreocupada.
-
¿y le vas a dejar que te folle? - No sé, ya me lo
pensaré, ¿te gustaria verlo? - Si he de serte
sincero, si, me estoy poniendo cachodo sólo de pensar
como te penetrará.
-
Eres un guarrito, pero te quiero así. Que vas a
hacer, ¿no te quedas? - Nada me gustaria más, pero
me tengo que marchar, mañana entregan las notas de
fin de carrera, y aunque estoy seguro de que me he
licenciado, prefiero cerciorarme. Dáme tu telefono y
te llamo para decirte cuando vuelvo.
Vi
su cara desilusionada, me dolia tener que separarme de
élla, pero no me quedaba más remedio, además tenia
una idea en la mente dandome vueltas y queria estar sólo
para aclararme.
-
¿Y después, qué vas a hacer? - Una maravillosa
locura, creo.
Su
cara se desilusionó por completo, pero no queria
adelantar acontecimientos. Me despedí de su tio, Eli
me acompañó al coche. La dí un apasionado beso en
la boca y una caricia en su culito.
-
espérame por que te quiero, me lo prometes?.
-
Aquí te esperare, no tardes por favor.
Arranqué
el coche y me fuí, viemdo alejarse su figura através
del espejo retrovisor.
Al
día siguiente, Alberto y yo vimos nuestros nombres en
las listas de licenciados, lo habiamos conseguido y
nos felicitamos por ello.
-
Juanjo tío, tenemos que emborracharnos e irnos de
putas, decia Alberto.
-
No tio, lo siento, me tengo que ir a casa
urgentemente, he de hablar con mi familia.
-
Pero si tenemos que celebrarlo, tu estás loco.
-
Puede que tengas razón Alberto.
Le
dejé con la boca abierta y me monté en el coche, con
direccion a Madrid, tenia que hablar con mi familia.
Cuando
llegué a casa, todos me dieron la enhorabuena y me
abrazaron y besaron. Durante la comida os tengo que
dar una sorpresa, les dije. Y nosotros otra, me dijo
mi madre.
Mientras
comiamos, les hable de Eli, de como era y lo enamorado
que estaba de élla. Mi madre me miró y creo que
adivinó lo que les iba a decir a continuación. Me
voy a casar con élla, les dije. Les conté que no
habia podido traerla conmigo porque tenia que cuidar
de su anciano tío. Éso les conmovió, y más todavia
cuando les dije que seria el 1 de agosto, cuando
estuvieramos de vacaciones, que lo tenia todo
arreglado, mentí, si Eli me fallaba, pero cestaba
seguro de que no iba a ser así.
La
sorpresa que tenian éllos, es que habian recibido mi
solicitud de ingreso como funcionario del estado, lo
cual celebramos. Pasé la noche con éllos y al dia
siguiente salí escopetado en busca de Eli, la llamé
antes por telefono y su voz parecia muy excitada,
estaba deseando estar conmigo otra vez.
Cuando
por fin paré el coche frente a su casa, Eli venia
hacia mi corriendo, llevaba un vestidito de flores muy
cortito. Se lanzó sobre mi cuello, y me dió un beso
tremendo en la boca, sólo nos separamos cuando
nuestros pulmones no aguantaban más sin aire. La
acaricié su precioso culito metiendo mi mano por
debajo del vestidito.
-
¡¡no llevas bragas!!, dije sorprendido.
-
Ni sosten tampoco, dijo élla bajando su escote y
mostrandome un pecho. Te estaba esperando, dijo, y me
abrió la bragueta metiendo la mano en busca de mi
miembro, pero la detuve.
-
Espera un momento, tenemos que hablar, la dije con voz
seria.
Entramos
en la casa, de reojo ví a Eli un poco seria, me reí
por dentro, si supera lo que le iba a decir.
-
Oye, y tu tio, donde está.
-
Se ha ido a la capital a hacer unas gestiones, le ha
llevado el Sr. Paco, el vecino, como tiene coche, no
vendrá hasta mañana, así que tenemos todo el dia
para nosotros solos. Me besó de nuevo agarrandome por
el cuello.
-
Espera sueltame que lo que te tengo que decir es muy
serio, la dije.
-
Escucha, dije mientras la sujetaba y la obligaba a
sentarse, yo, lo hice a su lado. No se por donde
empezar......el caso es que.......joder ahora no me
salia, estaba nervioso.
-
Me preocupas, Juanjo.
-
Eli, (me armé de valor y la miré a los ojos). Te
quiero muchisimo, ya lo sabes y estoy enamorado de tí
(élla asentia, respiré hondo y tragué saliva).
-
¿Te quieres casar conmigo?, la dije de repente, quise
quedarme sordo en ese momento.
-
SSSSiiiiiiiiiiiiii, quiero. Me gritó élla con lágrimas
en los ojos.
La
levanté en vilo y subí hacia su habitación mientras
nos besábamos, abrí la puerta y la deposité en la
cama suavemente, me puse a gatas sobre élla pero la
muy bruja se revolvió debajo de mi y metió la mano
por mi bragueta abierta. Me sacó el miembro e
inmediatamente se lo metió en la boca, comenzó a
chuparmelo con dulzura, con los movimientos de élla
su entrepierna quedó a la altura de mi cara,
estabamos en la postura ideal para saborearnos los
sexos uno al otro.
Eli,
alzó sus piernas y rodeó mi cuello, haciendo presión
me bajó la cabeza hasta su chochito mientras me lamia
los huevos. La abrí las piernas y hundí mi boca
sobre su deliciosa vulva, pasenado la lengua por toda
su rajita, desde el clitoris hasta su ano, varias
veces, luego la abrí los labios y metí la lengua
dentro de su vagina, estaba chorrenado y me bebí sus
caldos.
-
Fóllame, amor mio, no aguanto más tiempo sin tener
tu polla dentro, me pidió.
Me
giré y la complací, metiendo mi polla dentro de su
coñito de un sólo golpe, hasta las bolas. Élla me
facilitó el camino recogiendo sus piernas sobre su
pecho, para que la penetración fuera más profunda.
Dios me parecia que caia en pozo delicioso cada vez
que me introducia en su vagina, Eli la controlaba y
sus paredes se pegaban a mi nabo como una funda,
multiplicando mi placer, aceleré el ritmo de mis
embestidas hasta que los dos a la vez llegamos al
climax supremo. Eli gritaba por el intenso placer de
su orgasmo y yo gruñi mientras inundaba su interior
con mi semen.
Ni
que decir tiene, que al final nos casamos, el 1 de
agosto. La ceremonia la hicimos en la finca y luego lo
celebramos.
Eli,
estaba encantada con mi hermana Marta (no obstante
tienen la misma edad, 24 años) y dado que élla no
tenia ningún plan para éste verano, la invitamos a
quedarse unos dias con nosotros. Marta aceptó
enseguida.
Entramos
en la casa y fuimos hacia el “Foso”, sentandonos
alrededor de la chimenea, Eli se sentó entre mi
hermana y yo, y nos servimos unas copas, mientras mi
hermana y Eli charlaban como dos viejas amigas, yo me
entretenia en comparar sus cuerpos, tenia dos bellezas
ante mí, Eli morena y mi hermana rubia, las dos se
sentaron cómodamente y al hacerlo sus vestidos
dejaban a la vista una buena ración de sus preciosas
piernas. Me recreé contemplando sus muslos hasta casi
el principio de sus culitos mientras me excitaba.
Poco
a poco, no sé si por el calor de la lumbre o por el
alcohol, el caso es que la conversación se hizo más
intima y subida de tono. Marta, nos confesó
abiertamente su caracter bisexual, disfrutaba un
“buen polvo” con un tio tanto como una buena
“comida de sexo” con una mujer nos decia, Eli
estuvo de acuerdo con élla y poniendose de pie ante
nosotros se quitó el sujetador, invitando a mi
hermana a hacer lo mismo, para estar más cómodas la
dijo.
Ahora
mientras hablaban, tambien podia contemplarlas los
pechos a través de sus escotes. Eli debió adivinar
mi excitación, pues me pasó la mano por mi
entrepierna encontrando mi pene semi erecto.
-
¿Te estás excitando con nosotras, carió?, me
preguntó, y sin dejarme hablar, se tumbó boca
arriba, entre mis piernas, me bajó la bragueta,
sacando mi miembro fuera. Mi hermana, la ayudó a
desnudarme para luego chuparme el miembro
alternativamente.
¡¡Qué
deliciosa mamada me proporcionaban las dos!!, se
disputaban mi glande y me lamian el tronco de mi polla
con glotoneria, logrando una erección tremenda.
Tumbé
de espaldas a Marta, y la enchufé mi polla en en todo
el chocho depilado, de un sólo golpe, tenia la vagina
tan húmeda que me deslizaba dentro de élla sin
problemas y comencé a follármela lentamente mientras
Eli, con su cabeza entre mis piernas, por detrás, me
lamía los huevos y el trozo de nabo que entraba y
salia del chochete de mi hermana, de vez en cuando la
cogia con su mano y se la metia en la boca, la daba
unos chupadas y la guiaba de nuevo a la entrada del coño
de Marta, para que siguiera penetrándola mientras
jadeaba de placer. Aceleré el ritmo de mis embestidas
hasta que Marta alcanzó un orgasmo monumental en
medio de gritos de placer, se la saqué y dejé que
Eli lamiera los jugos que la salian de su coño
empapado.
Cuando
terminó de limpiarla el chocho a mi hermana, la tumbé
de lado y situandome por detrás ayudado por mi
hermana, se la fuí hincando lentamente en el
chochito, hasta que mis testiculos tropezaron con su
culo, comencé a meterla y a sacarla muy despacio,
procurando levantar la pierna de Eli, para que Marta,
con su cara pegada a su coñito, tuviera un buen
primer plano de nuestra follada.
-
¡Me encanta ver como te penetra la polla!, decía
mientras paseaba la lengua por mi miembro y por la
vulva dilatada de Eli. Me acarició los testiculos con
su mano y rato. A continuación se puso de rodillas y
se acercó a Eli, la besó en la boca introduciendo su
lengua profundamente, se morrearon un rato y luego se
sentó encima de la cara de mi mujer, situando su coño
a la altura de su boca. Inmediatamente Eli sacó su
lengua y empezó a lamer la fruta deliciosa que le
ofrecia su cuñada, chuopando sus gordezuelos labios
vaginales y frotándo el clitoris con la lengua, de
nuevo Marta se corrió en la boca de élla y yo la pedí
que me lamiese el culo.
Mi
hermana se arrodilló y pasando su cara entre mis
piernas, me abrió las nalgas y comenzó a lamerme
alrededor del ano. El placer que me proporcianaba era
tremendo y aceleré el ritmo de mis pollazos contra el
chocho de mi mujer que me recibió con un orgasmo
mientras Marta me lamiá ahora el ojete sin
contemplaciones, mi polla estaba tan hinchaca que me
dolia.
¡me
voy a correr, no aaguanto más!, exclamé entre
jadeos.
Se
tumbaron las dos con la cabezas juntas para que las
regara la cara com mi esperma, querian compartirlo.
Mi
hermana comenzó a masturbarme la polla y de repente
lancé un chorro de semen sobre sus caras, luego tres
o cuatro más, mistras jadeba de gusto. Luego entre
las dos me limpiaron el nabo de leche y nos fuimos a
la cama a seguir la juerga. Estuvimos jodiendo los
tres hasta bien entrada la madrugada.
A
la mañana siguiente, cuando me desperté me quedé
admiarando los cuerpos de mi mujer y mi hermana. Eli
estaba dormida sobre el pecho de Marta, las dos tenian
las piernas entrelazadas, producto de la noche de amor
lesbico que se dedicaron. Me levanté con cuidado de
no despertarlas, me puse un pantalon corto y una
camiseta y bajé al salón.
Me
preparé un buen desayuno y salí al jardin donde
estaba el tío Rogelio, me senté a su lado y nos
saludamos. Charlando animadamente mientras desayunaba.
Al
cabo de una hora bajaron ellas, con unos pantalones
cortitos muy ajustados y camisetas de tirantes,
marcado todas las curvas y los rincones de sus
preciosos cuerpos. El tío Rogelio me miró pícaramente
y me dijo: - Hijo, tienes dos buenas hembras para tí,
no las querrias compartir con un pobre viejo como yo?.
-
Si éllas quieren, por mi encantado, le contesté sin
pensarmelo dos veces. La sóla idea de ver de nuevo el
tremendo miembro del viejo penetrar en los chochitos
de éllas me ponia cachondo.
-
¿De qué hablais?, dijo mi hermana acercandose junto
a Eli.
-
De vosotras, jodias. Le estaba diciendo a Juanjo que
ya podia compartiros conmigo.
-
¡Eres un viejo verde, tio!, le decia Eli.
-
Si, confirmó mi hermana, pero delicioso, dijo
mirandole el tremendo bulto de la entrepierna mientras
se lamia los labios. - ¿Te lo quieres follar?, dijo
Eli mirando a Marta.
Ésta
por toda respuesta, se desnudó y se sentó sobre las
piernas del tio Rogelio y se abrazó a su cuello
mientras se dejaba manosear por todo el cuerpo por las
manos ansiosas del pobre viejo.
-
Que rica estás hija mia, te voy a joder todos los
agujeritos, decia comido por la excitación. Parecia
un pulpo, sus manazas apretaban las tetas de mi
hermana y sus dedos hambrientos se introducian por su
húmeda vagina; Marta echó su cabeza hacia atrás,
permitiendo que el tio de Eli la atrapara un pezón
con su boca y comenzara a chuparlo con fuerza; a estas
alturas el bulto de su entrepierna era enorme, si
seguia así reventaria el pantalón, pensé.
Marta
se levantó y se dejó caer sobre la alfombra de
hierba del jardin; Eli y yo ayudamos al viejo que
entre temblores se dejaba desnudar; primero le
quitamos la camisa y despues el pantalon, cuando Eli
se agachó para sacarle los calzoncillos por las
piernas mis ojos se clavaron en su gorda verga y no
pudiendo resistir la tentacion de acariciarla la abracé
con mi mano pudiendo sentir toda su dureza.
-
A ti tambien te gusta, ¿verdad hijo?, me preguntó.
No
contesté, me limité a mirarle a la cara mientras mi
mano seguia pegada a aquel tronco enorme.
-
Adelante, chupasela y mamasela con fuerza (me animaba
Eli), verás que rica está. en ese momento, mi
hermana y Eli, sentadas en el cesped, se abrieron de
piernas y comenzaron a mearse de gusto.
Estaba
tan cachondo por la imagen de éllas que no me importó
meterme su glande en mi boca y comenzar a chuparlo,
sentí una oleada de gusto enorme, recorriendo los
pliegues de su capullo y el perimetro despues con mi
lengua, mientras le acariciaba los cojones con la
mano.
-
¡Está riquisima!, dije como pude mirando a mi mujer,
pues el tamaño de su polla no me dejaba hablar
apenas.
Se
la estuve mamando un rato y luego le masturbé,
lentamente, la sensación de la polla del tio de mi
mujer en mi mano aumenteba más mi calentura; acerqué
mi boca a sus cojones y se los succioné primero y
despues los lami pasando mi lengua alrededor de ellos.
Marta
vino a ayudarme, se arrodilló entre las piernas del
tio Rogelio y me quitó el cipote de la boca, tragándoselo
élla mientras le masturbaba con dos manos.
Se
entretuvo en recorrer toda la gorda polla con su
lengua, desde el capullo hasta los testiculos, para
despues pasar su lengua alrededor de su ano, el pobre
jadeaba y un hilillo de saliva le corria por la
comisura de los labios.
Miré
como mi hermana trabajaba el instrumento del viejo,
cuando Eli me llamó: Cariño, chupame el chocho, mira
que fuente más rica tengo para tí.
La
miré, la muy puta estaba tentadora, toda espatarrada
con sus manos se abria el chocho, lanzando liquido
amarillo.
Sin
pensarmelo dos veces me colé entre sus piernas y dejé
que sus liquidos me salpicaran la cara, tenia una
ereccion tan tremenda, que mi nabo me dolia.
Esperé
a que su chocito terminara de soltar liquido y me eché
encima de élla penetrandola con un sólo pollazo.
Mientras
me movia dentro y afuera de su chochito, mi mujer
jadeando y gritando de placer me aclavó los pies en
el culo, empujandome contra élla.
-
Hincamela del todo, cabron ¡¡¡¡ rómpeme el coño
a pollazos ¡¡¡¡ la quiero toda dentro de mi
¡¡¡¡¡¡ Las obscenidades que me decia me sacaron
de quicio hasta el punto de que cuando le hincaba el
cipote con todas mis ganas, movia mis caderas,
hurgando en en las profundidades de su dilatado
chocho.
-
¡¡¡ sigue cabron, sigue, me estoy corriendo,
Aaaaahhhhhh!!!!, gritaba la muy puta disfrutando su
orgasmo mientras la follaba salvajemente, con tanta
furia, que se podia oir perfectamente el ruido de mis
cojones al chocar contra su culo.
Retiré
mi polla de su funda y se la arrimé a Eli; la cogió
y empezó a hacerme una paja a toda velocidad, hasta
que mi polla empezó a soltar chorros de semen sobre
su cara y su pelo mientras gemia excitada. Me chupó
el capullo y se extendió mi semen por sus tetas y su
cara mientras mirabamos a mi hermana que tambien
gritaba de placer mientras el rabo del tio Rogelio
entraba y salia de su chochito.
Cambiaron
de postura varias veces (menudo aguante tenia el
viejo, pensé); colocó a gatas a Marta y se la clavó
por detrás, profundamente hasta las pelotas mientras
la penetraba sin descanso.
Tío
Rogelio, vovió a tumbarse de nuevo, boca arriba, era
más cómodo para él, el pobre se hacia daño en las
rodillas. Gateamos hacia ellos y Eli, cogiendo el nabo
de su tio lo guió hasta el coño de mi hermana, ésta
cuando lo notó en su entrada se dejó caer sobre él,
clavandoselo de golpe, para luego deslizarse sobre su
gran polla. Tío Rogelio, la mordia los pezones
desesperadamente mientras mi hermana gritaba de dolor
y de placer.
-
¡¡¡ Aaaahhgggg ¡¡¡ Dioooooosss miooooo ¡!!,
vaya cipote que tiene, me está rompiendo el chocho,
mirar como me lo abre con su pollón.
Observabamos
asombrados como la pollaza del viejo se introducia
pococ a poco en el coñito de mi hermana, dilatandolo
de una forma bestial, decidimos intervenir y entre Eli
y yo nos entrtuvimos el chuparle los cojones al viejo
mientras éste hincaba su polla dentro de mi hermana
de manera incansable, arrancándo a mi pobre hermana
orgasmo tras orgasmo dejandola al borde de la
extenuación.
Eli
empezó a chuparme el miembro y yo excitado por la
follada de Marta, al poco logré tenerlo tieso de
nuevo. Me tumbé boca arriba, pasando mis piernas
sobre las del tio Rogelio y Eli se colocó encima de mí,
clavandose mi rabo hasta dentro y la abrí el culo con
mis manos; cuando logró acompasar el ritmo de su
penetración al de mi hermana; de manera que cuando
Marta se movia hacia arriba, Eli lo hacia hacia abajo,
así al mismo tiempo que se hundia mi miembro se
rozaba el culo con la polla de su tio y luego le
tocaba el turno a Marta.
No
tardaron mucho en correrse ellas de nuevo y bastante
despues lo hice yo, sobre las tetas de Eli mientras me
masajeba la polla (me encanta correrme así). Marta ya
no podia más y se declavó del miembro pidiendole a
Eli que la sustituyera. Eli gritó como una loca
cuando se sintió perforada por el miembro de su tio,
le cabalgó primero lentamente. Mi pobre hermana
estaba tumbada sobre la hierba, respiraba con
dificultad y estaba espatarrada, tenia el coño
totalmente hinchado y el agujero de su vagina era tan
grande que podia meter mi mano perfectamente si
quisiera.
Me
volví cuando Eli nos anunció que su tio se iba a
correr. Marta y yo nos acercamos a verlo, era todo un
espectaculo, el tio soltaba unos chorrazos de semen
tremendos, dejando perdida la cara a Eli.
Cuando
terminó de correrse el viejo, Marta empezó a lamer
los chorros de leche de la cara de mi mujer, hasta
dejarsela lo más limpia que pudo. Nos quedamos los
cuatro, tendidos sobre la hierba, estabamos
extenuados.
El
verano prometia ser maravilloso, si no fuera porque a
la semana, de estar disfrutando de mi luna de miel,
com mi mujer y mi hermana, me llamaron del trabajo.
Tenia
que ir a Toledo capital, me necesitaban para la
recalificación de unos terrenos y debia redactar un
informe, para luego desplazarme durante una semana por
distintos parajes, para estudiarlos.
A
Eli no le hizo ni pizca de gracia, pero entendia que
era mi trabajo, - además, te quedas en buenas manos,
la dije señalando a mi hermana. Marta se acercó a su
cuñada y la besó cariñosamente en la boca mientras
que su mano recorria su precioso muslo en busca de su
dulce entrepierna.
No
te preocupes hermanito – me dijo Marta – yo te la
cuidaré.
Al
dia siguiente, me desperté muy temprano, tenia que
preparar algo de ropa para los dias que estuviera
fuera, me levanté sin hacer ruido, Marta y Eli,
dormian desnudas sobre la cama, mi hermana tenia
apoyada la cabeza sobre uno de los pechos de Eli, con
la boca a la altura del riquísimo pezón. Habiamos
teniado una buena juerga hasta bien entrada la
madrugada. La dejé una nota en la cocina y me marché.
La
semana, se me hizo eterna y aburridísima sin la compañía
de Eli, la echaba mucho de menos. Terminé de redactar
los informes; mi jefe me dio el visto bueno y me
felicitó por mi buen trabajo, me despedí de él para
continuar mi luna de miel.
Te
lo mereces, muchacho, disfruta de tu mujercita, ahora
que eres joven, me dijo guiñándome un ojo – ya lo
creo que pensaba disfrutar de élla.......y de mi
hermana, pensé -, me despedí hasta dentro de tres
semanas.
No
llamé por telefono a las chicas, queria darlas una
sorpresa, en un principio, la dije a mi mujer que
llegaria el sabado por la tarde, pero me habia
adelantado y hoy viernes –miré el reloj calculando
– sobre las dos estaria en casa, conduje tranquilo,
sin prisas. Cuando llegué a casa, pare el motor un
poco antes de llegar, dejando que el coche se
deslizara sin hacer ruido y al girar hacia la entrada,
me sorprendió un poco ver aparcado el coche de
Alberto. Cuando entré en el gran jardín, me llamó
la atención el silencio que reinaba, incluso el tio
Rogelio, no estaba en su sitio habitual bebiendo su
vasito de vino. Sin hacer ruido, caminé al interior
de la vivienda, según me aproximaba a la puerta del
salon, me pareció oir unos jadeos, lleno de
curiosidad, abrí la puerta y me colé, muy espacio,
los jadeos provenian de lo que llamamos “el foso”,
despacio, esperando atraparlas en plena faena, de fui
quitando la ropa, sólo me dejé el pequeño tanga (a
mi mu! jer le gusta que los use), de rodillas avancé
y asomé un poco la cabeza.
La
sorpresa fue mayúscula, estaba tan excitado con los
gemidos de placer que oia, que la presencia de
Alberto, se me habia olvidado y, ahora lo tenia frente
a mi.
Mi
mujer estaba tendida en el suelo, con una pierna
alzada, apoyada sobre el hombro de Alberto; éste, la
penetraba el coño con furia mientras se morreaba con
mi hermana, que a la vez, estaba de rodillas sobre la
cara de mi mujer recibiendo lamidas en su chochito,
los tres gemían y jadeaban ruidosamente.
No
quise interrumpirles, al contrario, la escena que veia
me ponia super cachondo, me agarré el nabo y empecé
a sóbramelo lentamente (no queria correrme antes que
ellos), mientras le veia disfrutar del polvo que
estaban echando. Eli lamia el coño, y mordia de vez
en cuando el clítoris de Marta, que se retorcia de
gusto y movia las caderas, restregando su vulva
pringosa contra la cara de su cuñada. Alberto,
supongo que cansado de la postura, o queriendo
disfrutar más fondo de los orificios de mi mujer, no
lo sé, el caso es que sacó el miembro cubierto de
flujos de ella, lo acercó a su orificio posterior, y
empujó, vi como su polla se escurria totalmente
dentro del culo de Eli, la cual empezó a bramar de
placer sobre el coño de mi hermana, clavando su
lujuriosa lengua dentro de la vagina, bebiéndose el
caldo que derramaba.
Marta,
soltó un bufido, después un grito y a continuación
orgasmo, su cuerpo se convulsionaba, como si tiritara,
pero de placer. (Fui acelerando los movimientos de mi
mano sobre mi pene, que estaba a punto de explotar, lo
que veia me ponia a mil por hora) Eli acompañó el
orgasmo de mi hermana sin dejar de lamer su dulce
almeja chorrente, luego, élla se corrió, soltando
sus grititos característicos, Alberto, el pobre no
podia más y desenchufando su miembro del culo de mi
mujer, descargó todo el semen sovre su vientre y su
vulva, dejándola cubierta de blanca y espesa leche.
Sin
poderme aguantar más, me incorporé al grupo. Juanjo
¡¡¡¡ gritaron sorprendidos los tres al verme, pero
yo no estaba para saludos en esos momentos, me acerqué
hasta mi hermana, apuntando mi polla a su cara, Marta,
enseguida me ayudó, agarró mi miembro y se lo
introdujo en la boca, sólo la dió tiempo a lamerme
el glande dos veces, porque a continuación descargué
todo mi semen sobre su garganta; mi polla vomitó tal
cantidad de esperma, que mi pobre hermana se atragantó
y, se la tuvo que sacar para tomar aire, seguí
soltando chorros de leche sobre su cara y la puse
perdida.
Su
cara parecia un mapa y nos echamos a reir. Lo siento
Marta, es que llevo una semana sin correrme.......dije
disculpándome. – Déjame que te ayude, la dijo Eli
incorporándose para lamer los restos de semen de su
cara. Más tranquilo, después de la inmensa corrida,
nos saludamos e invité a mi amigo a quedarse unos
dias con nosotros (el muy cabrón, viendo el plan que
teniamos, se quedó durante todo el mes las juergas
que nos corrimos fueron......inenarrables, podriais
estar meses enteros leyendo el relato, sobre todo
porque incorporamos al tio Rogelio a nuestro grupo,
pobre viejo no lo ibamos a marginar....
Al
final, mi mujer se salió con la suya, puesto que su
tio la dejó única heredera de todos sus bienes y mi
hermana Marta, se casó con Alberto, de esta forma el
circulo de amistad quedaba cerrado por los cuatro; se
trasladaron a vivir a nuestro pueblo, donde Alberto
ejerce de veterinario, asi que, las visitas de ellos
son frecuentes y nuestras orgias, tambien..... |