LA AMBICIÓN

Nos casamos cuando terminé la carrera de ingeniero de caminos, tuve suerte de encontrar un buen trabajo para el gobierno. Mi mujer – Elisa -, es una chiquilla preciosa, tiene 24 años, tres menos que yo. Élla es de un pueblecito de Toledo y justo, en su universidad fué donde cursé mi carrera, la conocí por casualidad, pues élla salia con un amigo de la facultad aunque sus relaciones no iban muy en serio y fué él precisamente el que nos presentó. Alberto, (mi compañero), no hacia más que hablar de Elisa. Que si Elisa ésto, que si Elisa lo otro, se le veia como muy encoñado.

Yo estaba más interesado por el estudio geologico de la zona, que por otra cosa y cuando conocí a Elisa, surgió el tema de mi estudio de la zona. Se brindó encantada para enseñarme unos montes que conocia desde niña, y acepté encantado.

Alberto no quiso acompañarnos, él estudiaba veterinaria y le atraian la granjas. Quedamos con Elisa en que éste fin de semana le enseñaria las tierras y la granja de su tio Rogelio, con el que convivia desde muy pequeña, ya que se quedó huerfana y al próximo se vendria conmigo para enseñarme la zona. Así lo hicimos y yo aproveché para acercarme a mi casa en Madrid. El lunes siguiente, noté a Alberto como muy excitado, estaba deseando contarme sus aventura de fin de semana. Me dijo que las tierras del tio de Elisa eran inmensas y todo propiedad de su viejo tío, tenia toda clase de animales, ganado vacuno, lanar, cerdos, gallinas etc.

- Si, vale, le interrumpí, pero con Eli (como a mi me gustaba llamarla), ¿Qué?. No has intentado nada, porque la tia está de cojonuda, le dije.

- Nada tío, me dijo desilusionado, es más estrecha que una pajita, lo único que pude conseguir cuando visitamos los caballos, fué sobarla un poco las preciosas tetas, por encima del vestido y cuando quise meterla mano en el chochete, me rechazó.

- Pero ¿No hiciste nada con élla?, pregunté extrañado.

- Prácticamente nada, lo único que conseguí fué acariciarla el coño por encima de las bragazas de pueblerina que lleva, joder macho si se las hubieras visto, decia riendose, lleva bragas blancas de vieja, de ésas que te tapan hasta el ombligo, es un cromo de tía. Al final y después de mucho insistir sólo conseguí que me hiciera una paja y encima me tuve que correr en su mano, porque de chuparme, nada. Es un asco de tía.

- Pues a mi me parece que está muy buena, aunque tenga las bragazas que tú dices y nos reimos los dos.

- Quédatela, tío te la regalo, a mi no me interesan las estrechas como élla, que tengas más suerte que yo, aunque lo dudo, me dijo con desdén.

El viernes quedé con Eli, para hacer los preparativos de nuestra acampada, teniamos pensado, pasar el fin de semana en el monte. El sábado de madrugada, empezamos nuestra caminata desde la granja de su tio, marchamos a pié durante cinco horas, élla parecia inagotable, yo en cambio necesitaba descansar, me estaba meando y me dolian un poco los pies, se lo dije a Eli.

El sitio que te quiero enseñar, está sólo a una hora de camino, me dijo, el sendero es cuesta abajo y será más facil, aguanta un poco, además un rio pasa por entre los montes y podremos refrescarnos, me dijo con una sonrisa.

Aguanté como pude, y he de ser sincero, mereció la pena, el paraje era maravilloso para la vista aunque tenía poco valor geológico, a simple vista la rocas eran de granito, con láminas de mica y sobre todo pizarra, con algo de caliza, pero el sitio que habia escogido para acampar era precioso.

Nos situamos a escasos metros de una especie de playa natural, junto a una poza del rio, el manto de cesped bajo nuestros pies era esponjoso, producido por la humedad del terreno, dejamos nuestras mochilas aun lado y sentandome en la hierba, procedí a descalzarme, tenia los pies doloridos por la marcha.

Eli estaba sentada sobre una roca observándome, con piernas dobladas, tenia los brazos cruzados sobre sus rodillas y apoyó su barbilla en éllos para contemplarme mejor. El sol de mediados de julio, apretaba bastante a ésas horas y decidí desnudarme por completo, queria probar suerte con élla. Me quité la camiseta y luego los pantalones, dejándome solo los slips muy cortos.

Ella seguía observando desde la roca. Estaba preciosa, era morena y su melena se mecia a causa de una suave brisa, el sol, a su epalda incidia sobre sus cabellos negros dándola una luminosidad alrededor de su cabeza, era como si tuviera un halo blanco alrededor de su cabeza. Me gustaba muchisimo y al contemplarla sentia una sensación extraña, me sentia muy atraido por élla. Me fijé en sus piernas, musculosas y bien torneadas y sin poderlo evitar mis ojos se clavaron en su entrepierna, llevaba unos pantalones cortos tan ajustados que al sentarse de ésa manera, sin darse cuenta, se le pegaban a su entrepierna, permitiendome adivinar su vulva por la raja que se le marcaba, me hubiera fijado en sus pechos, pero los tenia tapados con sus brazos. Descalzo y en slips, me acerqué a una roca más baja al lado de élla, me senté y metí mis doloridos pies en el agua, una sensación relajante me invadió al instante. El agua estaba a una temperatura idela para bañarse.

- Me volví hacia élla, ¿tú no te remojas los pies?, la pregunté, el agua está deliciosa.

Me tumbé sobre el cesped, boca arriba, procurando mostrar el generoso bulto que formaban mi miembro y mis testiculos, y me entretuve en mirar mientras se quitaba las botas y los calcetines, cuando se quitó la camiseta sus pechos saltaron hacia fuera, no llevaba sujetador. Dios, tenia unas tetas perfectamente erguidas, y sus pezones sonrosados completamente erectos destacaban magnificamente contra las areólas marrón oscuro de sus tetas, la sóla visión de sus pechos hizo que empezara a sentir un hormigueo en mi pene, estaba deseando que se quitara los pantaloncitos y se quedara en bragas.

Cuando lo hizo, y vi sus braguitas que la llegaban justo hasta las caderas y tan pequeñas que apenas le tapaban la vulva, me quedé tan asombrado mirándola, que élla sonrió al ver la cara que ponia.

- ¿Nunca has visto a una chica en braguitas?, dijo sonriendo.

- Algunas he visto, pero como tú, te juro que ninguna, eres superior a las demás, le dije con sinceridad.

- Gracias, contestó alagada por mi comentario, se sonrojó un poco, lo que hizo realzar más la belleza natural de su cara.

Sin decirme nada, se sentó detrás de mí, con sus piernas alrededor de mi cuerpo, metió los pies en el agua, notaba como sus pezones se clavaban en mi espalda y me recorrió un escalofrio, poniendome la carne de gallina, mi pene empezó a estirarse excitado y élla se percató.

- ¿Si te molesto, me quito?, dijo.

- ¡¡¡ Noooo !!, me apresuré a contestar, por favor sigue así, la miré y sacudí la cabeza, como no dándo credito a lo que sucedia.

- ¿En qué piensas?.

- Me estaba acordando de lo que me contó Alberto, sobre tí.

- ¿Qué te dijo, si puede saberse?, seguro que el muy animal te contó alguna barbaridad.

Noté su voz seria y se lo conté con mucho tacto, no queria herir sus sentimientos.

- Estrecha, como puedes comprobar, no lo soy, lo que pasa es que Alberto no sabe tratar con una chica, debe pensar que somos como los animales que tanto le gustan, en cuanto entramos en los establos, me lanzó sobre la paja sobándome por todo el cuerpo, parecia un pulpo – me lo creo, alguna vez he visto a Alberto con chicas y no es precisamente cariñoso con éllas - y para quitarmelo de encima rápidamente opté por la via rápida que tenia más a mano, le dejé que me morreara mientras le abria la bragueta para extraerle el pene y empecé a hacerle una paja muy deprisa. Conseguí lo que queria por que se corrió en mi mano y se le pasaron las ganas de asediarme. (Joder con Alberto, pensé, es un burro tratando a las mujeres).

- En cambio, contigo, no sé, me siento tranquila, me gustas mucho, para que negarlo y tengo la sensación de que no eres como Alberto.

- Por supuesto que no, fingí enfado y nos echamos a reir. Mientras hablabamos, élla me acariciaba el pecho, jugando distraidamente con mis pezones, los cuales estaban tiesos de placer.

- A proposito me dijo, no te quejabas de que tenias unas ganas horribles de mear?, dijo.

- Si, es verdad, pero ahora estoy tan agusto que no me apetece moverme, contesté.

- ¿Quieres que te ayude?, preguntó con cara pícara, sus ojos delataban el deseo que sentia igual que yo.

- Sin esperar mi repuesta, deslizó su mano derecha, desde mi pecho, bajando lentamente por mi vientre hasta la ingle – mi pene luchaba por salirse del slip-, metió su mano y me acarició el miembro un poco, a continuación apartó a un lado el calzoncillo y me extrajo el miembro, tieso como un palo y duro como una roca.

- Tienes una polla deliciosa, me dijo al oido mientras la recorria con su mano, -luego bajó hasta mis huevos, abarcándolos con la palma- y tus cojones me encantan, son gordos y suaves. Mientras que con una mano me acariciaba los huevos con la otra me masturbaba lentamente, sintiendo la dureza de mi nabo en su mano. De pronto un chorro blanco amarillento comenzó a salir de la punta, muy alto al principio, mientras meaba, Eli seguía sobando mis huevos al tiempo que me acariciaba la verga, incluso paseó su mano por el glande, mojandose con mi meada, lo que me produjo un gusto terrible empecé a jadear, sin poderlo evitar, estaba muy caliente por las caricias que me daba, y aceleró sus movimientos sobre mi polla, lo que provocó que se me cortaran las ganas de mear y a continuación mi polla vomitó, soltando largos chorros de semen en el agua mientras aceleraba su mano.

Aunque de mi polla dejó de salir leche, élla seguia haciendome una paja y volví a orinar sobre su mano mientras me acariciaba el glande, me la sacudió cuando terminé de mear y me besó en la boca. Tuve la mejor corrida de mi vida y la mejor meada tambien, Eli era una gran experta manejando el miembro y me lo demostró con creces.

- Ahora me toca a mí, dijo y se levantó y me eché un poca para atrás, dejándola sitio, ocupó mi lugar y quedé situado detrás de élla, le acarricié sus preciosas tetas, parándome en sus riquisimos pezones y se los estiré, proporcionandola un gran placer, deslicé la otra mano por su vientre suave y llegué hasta su vulva, cubierta por una buena mata de pelo negro y se la sobé con la palma de la mano, luego hurgué en el agujero de su coño con mis dedos metiendo dos dedos, comencé follarla con éllos, paraba y la frotaba el clitoris, volviendo a meter los dedos, la frotaba la vulva con la palma y cuando tuvo el chochito chorreando, me unté un dedo en sus jugos, buscando el agujerito de su culo, se lo introduje hasta el nudillo. Eli bramó de placer mientras la follaba con mi dedo y la estrujaba el pecho. Saqué el dedo de su ojete y le metí tres en el chocho, estaba chorreando flujo y comencé a meterlos y sacarlos rápidamente al tiempo que le introducia otro dedo en el culo otra vez, ! al cabo de media hora, tuvo un orgasmo bestial, según me confesó, el placer era tan intenso que no paraba de gritar, tampoco nos podia oir nadie.

Cuando terminó de correrse, se giró un poquito, lo justo para lamerme las tetillas, jugando con su lengua sobre mis pezones, logrando que mi pene poco a poco comenzara a excitarse.

- Frótame el chocho que quiero mear, me pidió mientras doblaba las piernas por las rodillas.

Primero vi con curiosidad como salia su chorrito amarillo, y luego acerqué mi mano para frotarla, su liquido estaba caliente, sentirlo contra mi mano, mientras la manoseaba el chocho me puso fuera de mi, me introduje en el agua y acerqué mi cara a su almeja meona, comencé a chuparsela, sintiendo como su liquido entraba en mi boca, ni me importaba ni me daba asco, estaba tan cachondo que hubiera admitido cualquier cosa de Eli, mientras meaba contra mi cara movia sus caderas en circulos, frotando su chocho contra mi boca hasta que se corrió de nuevo. tuvo unas convulsiones tan fuertes, que nos caimos al agua, lo que nos produjo un ataque de risa.

Nos calentamos unas latas para la comida y sacamos una cervezas frias, la comida nos supo deliciosa. Despues de la caminata teniamos un hambre canina. Terminamos de comer y nos tumbamos sobre la manta formada por el cesped natural del terreno. Estaba recostado contra una roca y Eli se habia acoplado entre mis piernas, acurrucada sobre mi pecho. Evidentemente crecia entre nosotros un sentimiento de cariño, además de deseo y nos hicimos pequeñas confidencias. Primero hablé yo. Le hablé de mís experiencias en la Universidad, quiso saber a cuantas chicas habia conocido y con cuantas me habia acostado(la natural curiosidad femenina). Le dije que me acosté con cuatro o cinco chicas, no pude con muchas ya que mis estudios ocupaban la mayor parte de mi tiempo, las experiencias fueron muy placenteras, ya que me proporcionaron muchisimo placer.

Alzó la cabeza y me miró con un mohin de enfado simulado. Estaba deliciosamente guapa con ese gesto y la besé en la punta de su naricita. Tranquila, te juro que ninguna experiencia que he tenido con chicas se pueden comparar a la tuya, la dije en tono sincero.

Me sonrió con los ojos y se acurrucó más contra mi pecho, como buscando cariño y calor al mismo tiempo. Me habló de infancia, se quedó huerfana a los 8 añitos y su tio Rogelio como era viudo y sin hijos, la acogió como si fuera su propia hija. Desde muy pequeña se encargó de la casa y de su tío. Supe más tarde que una señora viene los fines de semana (por eso podia haberme acompañado) para hacerse cargo de su tío, pues ya tiene 69 años y está un poco torpe por lo gordo que está, sobre todo desde que abondonó las faenas del campo, además de su artritis. Me contó que era el dueño de toda la finca, y que dinero no le faltaba nunca, además es un poco tacaño y se gasta lo justo. Eli ambiciaba su herencia, creia justo que fuera su heredera despues del tiempo que llevaba cuidadando a su viejo tío. Pude ver la ambición en sus ojos.

Mientras me hablaba, mis dedos jugaban con sus pezones, no paré de acariciarselos hasta que los noté duros y tiesos como a mi me gustan. Entonces élla se acomodó mejor para abrirse de piernas, permitiendo que mis manos exploraran su peludito chochete, al meter la punta de mis dedos en la entrada de su vagina, la noté húmeda de liquidos, la froté el clítoris, masturbandola lentamente, queria ponerla cachonda poco a poco, no de golpe. Eli suspiraba con mis caricias y de vez en cuando paraba de hablarme para lamerme los pezones lo cual me producia muchisimo placer.

Habia tenido muchas más relaciones sexuales que yo, incluso con mujeres, se declaró abiertamente bisexual, siempre que obtuviera placer, no la importaba con quien.

Le pedi más detalles, el morbo me excitaba.

- ¿Has follado con tu tío?.

- No, nunca me ha penetrado, pero le hago una pajas y unas mamadas fantásticas, de ahí mi práctica. Pero te digo una cosa, no me importaria dejarme follar por él si supiera que me dejaba todo en herencia.

- ¿Y le sigues masturbando ahora a sus años?.

- Claro ¡¡¡, mientras sienta ganas y tenga potencia, que más dá, además tiene una polla muy gorda, sobre todo sus cojones, son enormes, como le baño yo, me entretengo en depilarle con crema para que tenga los genitales limpios, además depilados son más apetecibles y excitantes. Dijo que las pollas gordas la excitan mucho, la encanta sentir su coño lleno con un buen cipote. Con veinte años, me contó que folló con un chico del pueblo que tenia fama de tenerla muy grande, no obstante le llamaban “EL BURRO”, y no era por su ignorancia, precisamente. Era muy bruto, muchisimo más que tu amigo Alberto, pero cuando me enseño su “trasto”, le perdoné los malos modales, tenia un miembro que calculo le mediria casi 30 cm era monstruoso. Ése diá en los establos, me echó al suelo y me echó tres polvos seguidos sin sacármela de mi coño dolorido, descansó un poco mientras me manoseaba los pechos y me jodió dos veces más, tendrias que haberle visto, como se corria el be! stia, su nabo parecia una fuente de la que no paraba de manar semen, me puso perdida. Con decirte que me dejó la vulva escocida e hinchada durante 15 dias.

Me habia excitado tanto con sus historias que mi pene presionaba contra su espalda, al darse cuenta se volvió y me lo chupó, recorriendo el tronco con su lengua, parandose en mis huevos para succionarlos uno a uno, luego se metió el capullo en la boca y me mamó la polla, mi calentura era tan grande que la cogí y la puse a cuatro patas, y se la clavé de un golpe en su coñito, a continuación empecé a propinarla fuertes pollazos hasta que llegamos los dos a la vez al orgasmo, me derramé dentro de élla y nos quedamos tendidos y abrazados sobre el cesped.

Al llegar la noche, bajó un poco la temperatura y empezamos a sentir frio, nos desnudamos al llegar y decidimos permanecer así, hasta que nos fueramos; encendimos un fuego y al calor agradable de las llamas, fuí yo el que se acurrucó entre sus piernas abiertas, deseaba con todas mis fuerzas sentir el contacto con su cuerpo; así en ésa postura me entretuve acariciando sus pechos. Mamando sus sabrosos pezones con mi boca hambrienta al tiempo que mis dedos hurgaban en su chocho en busca de su clitoris, lo froté con los dedos arracándola gemidos de placer, luego la metí dos dedos en su vagina, metiendolos y sacandolos despacio. Poco a poco el placer proporcionado por mis caricias la envolvieron desatando su lujuria, me tumbó en la hierba y nos comimos los sexos en un 69 vicioso. Nuestras bocas y nuestros dedos buscaban los más reconditos rincones de nuestro cuerpo, introduciendose en nuestros agujeros de placer. Eli tuvo un orgasmo, yo aguantaba el momento de mi corrida, ansiaba f! ollarmela en todas los posturas posibles, queria sabrorear cada centimetro de su culo y de su coñito.

La tumbé boca arriba; Eli abrío sus piernas dispuesta a que la penetrara, guié mi nabo hasta la entrada de su coño y la penetré lentamente, hasta que mis cojones hicieron tope en su culo, luego se la sacaba lentamente, hasta el capullo, para volverla a penetrar; procuraba mover mis caderas para que al penetrarla mi rabo rozara las paredes interiores de su vagina. ¿Que te parece Eli, ha ésto le llamo saborear un chocho con la polla?, ella por toda respuesta jadeó y gritó de placer mientras se corria desesperadamente. Aún así seguí disfrutando de su chocho, urgándo con mi polla en su interior a la vez que notaba como los flujos de su orgasmos, se escurrian por su chochito dilatado y mojaban mis huevos. La miré a la cara, tenia los ojos cerrados y se mordia los labios, saboreando la follada que la estaba propinando. Tenia una cara preciosa, notaba como mis sentimientos hacia élla aumentaban a pasos agigantados, hasta llegar a un amor dulce y embriagador. Me estaba enamorando per! didamente de élla.

La puse a gatas y disfruté de nuevo viendo como mi cipote allanaba la morada de su chochito, me tumbé sobre su espalda, y la besé, me abracé a élla y mis manos buscaron con desesperación sus tetas, primero y sus pezones despues. Despues de un rato de bombearla el coño de ésta forma, Eli volvió a correrse de nuevo; jadeaba y no paraba de decirme palabras cariñosas por el placer que la estaba proporcionando. Cuando acabó de correrse y su cuerpo dejó de convulsionarse, me pidió que siguiera en esa postura, a gatas, que se iba a columpiar sobre mi miembro (de nuevo volvia a sorprenderme). Cruzó sus piernas sobre mis riñones al tiempo que se abrazaba a mi cuello; mi polla buscaba de nuevo la entrada de su vulva.

- Dámela por el culo ¡¡¡, necesito que me llenes el trasero con tu polla, me susurró al oido. Guié mi miembro hasta la entrada de ojete, apreté al mismo tiempo que élla empujaba con su cuerpo y mi pene se deslizó sin problemas por su culito estrecho y caliente.

- Ahora déjame hacer a mí, tu estáte quieto. La obedecí permanecí a gatas mientras élla colgada debajo de mí colgaba de mi cuello; empezó a oscilar su cuerpo adelante y atrás. En efecto se estaba columpiando contra mi pene, hincándose mi cipote en el culo cada vez que retrocedia. Poco a poco paraba sus movimientos y se quedaba clavada a mi polla y movia sus caderas, buscando su placer y aumentando el mio hasta la locura, despues de permancer un rato de esa forma, volvió a tener otro orgasmo, la deposité con cuidado en la hierba y la dije que deseaba correrme que no podia aguantar más.

- Sientate en la piedra y abrete de piernas todo lo que puedas, me dijo.

La obedecí y élla tumbada boca arriba, alzó su cabeza hasta la altura de mi verga y empezó a tragarsela, centimetro a centimetro, hasta lo más profundo de su garganta, noté la puntita de nuriz rozando mi ano mi polla se hinchó y en medio de espasmos comencé a derramar mi semen directamente en su garganta, noté su lengua en la parte inferior de mi glande; Eli me estimulaba la corrida y cuando se la sacó de la boca todavia mi polla la soltó un chorro de leche que recogió con su lengua para saborearla y compartirla conmigo mientras me besaba en la boca. Me quedé destrozado con el polvazo que habiamos echado.

Estaba de frente a mi, con sus piernas abiertas, frotandose el clitoris con una mano y con otra acariciandose un pezón con los dedos, me quedé mirandola como se masturbaba. Sentí ganas de orinar y me levanté.

- ¿Dónde vas!.? - Necesito hacer pis.

- Ponte de rodillas, con las piernas juntas, me ordenó, a continuación se deslizó hacia mi y apoyó su culo en mis rodillas, mientras pegaba sus rodillas ligeramente abiertas a su pecho, méame, me suplicó, dáme tu chorro en el culo y en mi chocho mientras me hago una paja.

- Dudé un poco sorprendido por su petición........

- Por favor, volvió a suplicarme, mientras sus dedos hurgaban en su chochito.

Dispuesto a complacerla, me sujeté el pene y descargué mi vejiga donde élla me habia pedido, obtuvo otro orgasmo de campeonato mientras regaba sus agujeros. No dejaba de sorprenderme esta deliciosa criatura. Más tarde, nos metimos en el saco de dormir que traia élla, cabiamos los dos de sobra y abrazados contemplando las llamas, nos dormimos.

Por la mañana, nos despertó el calor de los rayos del sol, nos bañamos en el rio entre juegos y risas, salí chorrenado agua y me quedé a gatas sobre el cesped, el sol alcanzaba mi espalda y me producia una sensación muy placentera. Eli se acercó por detrás y me acarició las nalgas y la espalda, sentí un escalofrio recorrer mi cuerpo y me estremecí con sus caricias.

- ¿Alguna vez te han ordeñado la polla?. Me dijo susurrandome al oido, con voz sensual.

- Nunca ¡¡, contesté, aunque no creo que puedas sacarme nada de élla, a tengo dolorida de tanto correrme ayer, contesté.

- Déjame hacer, verás como consigo que te corras como nunca, no te muevas de como estás.

Me pasó sus manos por la espalda, arañándome suavemente con sus uñas, bajó hasta las nalgas y los muslos y volvió a subir hasta mi nuca, luego hizo lo mismo por el pecho, hasta los muslos, pero por dentro, logró excitarme con sus caricias, pero lo mejor fué cuando me abrió el culo con las manos. Primero me lamió el ano, untándolo de saliva, despues me acarició con un dedo, sin llegar a penetrarme cuando me arrimó su pecho y sentí su pezón rozandome el ojete, creí morirme de gusto, Eli era fantástica, logró que mi erección fuera tremenda, así estuvo un rato frotándome con su pezón, incrementando cada vez más mi calentura, pasó una mano por debajo de mi culo al mismo tiempo y me carició los huevos con suavidad.

- Me agarró la polla con su mano. ¡¡ Y decias que no ibas a poder, que te dolia de tanto correrte !!, la tienes durisima y muy gorda como a mi me gusta, ahora vas a sentir una nueva experiencia. Lentamente, al mismo tiempo que me masturbaba, movia su mano a derecha e izquierda sobre mi polla, tenia la sensación de que de verdad me ordeñaba el nabo, y alcancé una calentura como nunca, entonces se levantó y me arrimó su coño a la altura de mi culo, como si me fuese a follar, se agachó y volvió a agarrame el miembro totalmente hinchado por la excitación, pues veia mi capullo muy amoratado.

De repente sentí el chorro caliente de su orina sobre mi culo y mis testiculos, en ese momento mi glande se hinchó todavia más para acto seguido explotar, soltando semen a chorros, sin parar. Nunca jamás en mi vida habia experimentado un placer semejante, joder que barbaridad de corrida que me pegué, debajo de mi no habia salpicadiras, no, formé un charco de leche de tanto como me ordeñaba. Aquello fue el placer elevado a una altura que me hacia perder el sentido, así que cuando ya no me quedó ni una sóla gota de leche por echar, me derrumbé sobre el cesped, con los ojos cerrados, casi me desmayo y todo. Cuando logré recuperar un poco el sentido, se echó sobre mí y besó dulcemente en los labios.

- Te quiero, me dijo, estoy enamorada de tí.

- Yo tambien te quiero, la contesté respondiendo a su beso.

A partir de ése momento, supimos que nuestras vidas terminarian juntas para siempre.

Me dijo que queria presentarme a su tio. Nos vestimos y emprendimos el regreso, la dejé caminar delante de mí, mientras disfrutaba contemplando su culito, de vez en cuando ella giraba la cabeza y me llamaba guarrito por mirarla el precioso trasero y sonriendo, despues de otra buena marcha de cinco horas llegamos por fin a la granja. La vuelta se me habia hecho mucho más corta. Cuando estuve dentro de lo que era la casa, me llevé una gran sorpresa, pués por fuera parecia una simple casa de pueblo, con patio, pero por dentro era una maravillosa mansión, justo en el patio donde estabamos ahora, era casi todo jardin, con arboles y muchisimas plantas. Por el centro discurria un rio de unos tres metros de ancho procedente de una noria situada fuera de la casa, tenia dos cascadas preciosas. Debajo de un gran arbol, estaba sentado su tio.

A simple vista, el hombre era ya mayor, de unos 68 o 69 años, tenia una buena barriga que le obligaba a sentarse echado un poco para delante, pero lo que más llamó mi atención fué que debajo de su barriga, el pantalon de pana formaba un enorme bulto en su entrepierna, seguramente se debia a alguna hernia genital, pensé. Me saludó cariñosamente, me quedé con él charlando mientras Eli se iba a preparar la comida. Después de comer Elisa mientras su tio dormia una siesta, me invitó a recorrer la casa, estabamos sólos, ya que la señora que viene a cuidar a su tío se habia marchado.

Tenian una magnifica casa, seguro que de las reformas se habia encargado Eli personalmente, se notaba la mano de una mujer por todos los rincones, arriba conté seis habitaciones y entramos en la suya, no pude por menos que asombrarme, la cama era enorme debia medir unos dos metros de ancho por casi tres de largo, a pesar de su tamaño la cama parecia normal en comparación con el tamaño de la habitación, tenia dosel alrededor, y estaba echa con madera de roble, era una preciosidad.

El gran salon, tenia dos alturas y un foso con una gran chimenea al fondo, rodeado de grandes cojines muy mullidos, Eli se sentó y me cogió por las nalgas atrayendome hacia élla, me abrió la bragueta y me extrajo el miembro, se lo metió todo en la boca y comenzó a darme grandes chupadas, a medida que mi pene se estiraba, se lo sacaba de la boca, y empezó a masturbarme lentamente hasta que mi polla alcanzó un tamaño optimo, aceleró su paja y se metió el glande en la boca estimulandome con su lengua para provocarme la corrida, que no quise aguantarme.

Le solté cuatro buenos chorros de leche en la boca y se lo tragó glotonamente, me senté en los cojines, me encontraba un poco aturdido. Sin dejar de acariciar mi miembro flácido y mis testiculos, me dijo al oido: - ¿Te gustaria ver como le caliento a mi tio?.

- El morbo que sentí en ése momento fue superior a todo y contesté excitado que si.

- Me situó entre dos grandes plantas, en el salon, podia ver perfectamente a su tio, tomandose una vasito de vino.

- Me guiño un ojo y me dijo: mira y verás. A continuación salió al jardin en dirección a su tio, llevaba un cubo con patatas y un barreño. Hizo como que se le cayó algo y se agachó mostrandole su magnifico culo.

- Elisa, que buena estás hija mía. - Déjame en paz. Tómate el vaso de vino y calle. - Me entran ganas de comerte, que buena estas, jodía. - Yo lo veía a él de costado, con su enorme barriga y haciendo gestos groseros con la cadera. - Vamos Elisa, que la tengo para explotar. Entonces, se desabrochó los botones de su bragueta, se metió la mano y sacó una enorme polla, larga pero sobre todo muy gorda. No habia visto nunca antes algo asi. No seas cerdo, tío, ¡¡guardate éso!!- le gritó sin mirarlo, pelando las patatas. El tío, sin soltar el vaso de vino, cogió la cabeza de Elisa con la mano que tenia libre y la apretó contra su miembro. Su cara quedó aplastada contra aquella masa. Era tan enorme que el glande y parte del pene sobresalía por encima de la cabeza de ella. Él comenzó a moverse hacia delante y atrás, como si se la estuviera follando, y sin dejar de presionar su cara contra su polla. Soltó el vaso de vino en la mesa, y agarrándola del pelo con una mano, tiró de su cabeza hacia atrás, mientras con la otra mano habia cogido su polla e intentaba metérsela a la fuerza en la boca. Pero ella, con los labios apretados y moviendo la cabeza, se resistía. Pero al final, logró metérsela y comenzó a menearle la cabeza, bruscamente, adelante y atrás, repetidamente. Veía como la polla, enorme, entraba y salía de su boca pausadamente. Elisa estaba lacia, pasiva, como muerta. En una mano, teniá el cuchillo y en la otra la patata que estaba pelando. Pero al rato, vi como el cuchillo caía al suelo y luego la patata que cayó rodando. Elisa pegó un brinco y abrazándole con su mano la gordísima polla (el viejo estaba muy bien provisto), empezó a metersela y a sacarsela de su boca a un ritmo lento, como si fuera un bombón de chocolate. Estaba caliente como una perra. - Sigue puta, sigue... -decia el pobre viejo, mientras echaba su cabeza hacia atrás-. El viejo empezó a gemir por el ritmo rápido de las manos de Elisa sobre su gordo nabo y en uno de los gemidos más intensos se corrió en su boca, se la sacó y vi como su capullo seguia lanzando grandes chorros de semen sobre su cara, mientras resoplaba de gusto, como un cerdo. Y élla con la cara perdida del semen de su tio.

- Te has quedado a gusto? le dijo ella con una voz suave y cariñosa, acariciandole los cojones.

- Más a gusto me quedaria si me dejaras follarte, putita mía, seguro que ése novio que has traido te ha clavado su rabo, y a mí no me dejas, cabrona.

- ¿Y si yo le dejara clavarme su polla en mi chochito, qué haria a cambio?.

- Lo que tu quieras, lo sabes desde siempre.

- Pues si haces testamento y me dejas como única heredera, si haces éso por mi......

- No sólo te entrego mi chochito, sino que tambien te doy mi culito, todas las veces que quieras, lo tendrias.

El pobre babeaba y estaba salido por las palabras de Eli.

- Eso lo arreglo yo mañana mismo con el notario. Pero dime putita me lo das ahora?.

- Ahora no, que está mi novio y nos puede sorprender, cuando vea el testamento firmado, hasta entonces. Le dejó y vino hacia el salon.

- ¿Qué te ha parecido, decia mientras se limpiaba la cara, a que la tiene grande para su edad?.

- Ya lo creo, yo mismo quisiera una del mismo tamaño?.

- Para qué?, la que tienes me gusta como está, dijo Eli agarrandome la entrepìerna.

- A proposito, ¿de qué hablabais?, quise saber intrigado.

- Nada, es un viejo verde, y sólo piensa en follarme, dijo despreocupada.

- ¿y le vas a dejar que te folle? - No sé, ya me lo pensaré, ¿te gustaria verlo? - Si he de serte sincero, si, me estoy poniendo cachodo sólo de pensar como te penetrará.

- Eres un guarrito, pero te quiero así. Que vas a hacer, ¿no te quedas? - Nada me gustaria más, pero me tengo que marchar, mañana entregan las notas de fin de carrera, y aunque estoy seguro de que me he licenciado, prefiero cerciorarme. Dáme tu telefono y te llamo para decirte cuando vuelvo.

Vi su cara desilusionada, me dolia tener que separarme de élla, pero no me quedaba más remedio, además tenia una idea en la mente dandome vueltas y queria estar sólo para aclararme.

- ¿Y después, qué vas a hacer? - Una maravillosa locura, creo.

Su cara se desilusionó por completo, pero no queria adelantar acontecimientos. Me despedí de su tio, Eli me acompañó al coche. La dí un apasionado beso en la boca y una caricia en su culito.

- espérame por que te quiero, me lo prometes?.

- Aquí te esperare, no tardes por favor.

Arranqué el coche y me fuí, viemdo alejarse su figura através del espejo retrovisor.

Al día siguiente, Alberto y yo vimos nuestros nombres en las listas de licenciados, lo habiamos conseguido y nos felicitamos por ello.

- Juanjo tío, tenemos que emborracharnos e irnos de putas, decia Alberto.

- No tio, lo siento, me tengo que ir a casa urgentemente, he de hablar con mi familia.

- Pero si tenemos que celebrarlo, tu estás loco.

- Puede que tengas razón Alberto.

Le dejé con la boca abierta y me monté en el coche, con direccion a Madrid, tenia que hablar con mi familia.

Cuando llegué a casa, todos me dieron la enhorabuena y me abrazaron y besaron. Durante la comida os tengo que dar una sorpresa, les dije. Y nosotros otra, me dijo mi madre.

Mientras comiamos, les hable de Eli, de como era y lo enamorado que estaba de élla. Mi madre me miró y creo que adivinó lo que les iba a decir a continuación. Me voy a casar con élla, les dije. Les conté que no habia podido traerla conmigo porque tenia que cuidar de su anciano tío. Éso les conmovió, y más todavia cuando les dije que seria el 1 de agosto, cuando estuvieramos de vacaciones, que lo tenia todo arreglado, mentí, si Eli me fallaba, pero cestaba seguro de que no iba a ser así.

La sorpresa que tenian éllos, es que habian recibido mi solicitud de ingreso como funcionario del estado, lo cual celebramos. Pasé la noche con éllos y al dia siguiente salí escopetado en busca de Eli, la llamé antes por telefono y su voz parecia muy excitada, estaba deseando estar conmigo otra vez.

Cuando por fin paré el coche frente a su casa, Eli venia hacia mi corriendo, llevaba un vestidito de flores muy cortito. Se lanzó sobre mi cuello, y me dió un beso tremendo en la boca, sólo nos separamos cuando nuestros pulmones no aguantaban más sin aire. La acaricié su precioso culito metiendo mi mano por debajo del vestidito.

- ¡¡no llevas bragas!!, dije sorprendido.

- Ni sosten tampoco, dijo élla bajando su escote y mostrandome un pecho. Te estaba esperando, dijo, y me abrió la bragueta metiendo la mano en busca de mi miembro, pero la detuve.

- Espera un momento, tenemos que hablar, la dije con voz seria.

Entramos en la casa, de reojo ví a Eli un poco seria, me reí por dentro, si supera lo que le iba a decir.

- Oye, y tu tio, donde está.

- Se ha ido a la capital a hacer unas gestiones, le ha llevado el Sr. Paco, el vecino, como tiene coche, no vendrá hasta mañana, así que tenemos todo el dia para nosotros solos. Me besó de nuevo agarrandome por el cuello.

- Espera sueltame que lo que te tengo que decir es muy serio, la dije.

- Escucha, dije mientras la sujetaba y la obligaba a sentarse, yo, lo hice a su lado. No se por donde empezar......el caso es que.......joder ahora no me salia, estaba nervioso.

- Me preocupas, Juanjo.

- Eli, (me armé de valor y la miré a los ojos). Te quiero muchisimo, ya lo sabes y estoy enamorado de tí (élla asentia, respiré hondo y tragué saliva).

- ¿Te quieres casar conmigo?, la dije de repente, quise quedarme sordo en ese momento.

- SSSSiiiiiiiiiiiiii, quiero. Me gritó élla con lágrimas en los ojos.

La levanté en vilo y subí hacia su habitación mientras nos besábamos, abrí la puerta y la deposité en la cama suavemente, me puse a gatas sobre élla pero la muy bruja se revolvió debajo de mi y metió la mano por mi bragueta abierta. Me sacó el miembro e inmediatamente se lo metió en la boca, comenzó a chuparmelo con dulzura, con los movimientos de élla su entrepierna quedó a la altura de mi cara, estabamos en la postura ideal para saborearnos los sexos uno al otro.

Eli, alzó sus piernas y rodeó mi cuello, haciendo presión me bajó la cabeza hasta su chochito mientras me lamia los huevos. La abrí las piernas y hundí mi boca sobre su deliciosa vulva, pasenado la lengua por toda su rajita, desde el clitoris hasta su ano, varias veces, luego la abrí los labios y metí la lengua dentro de su vagina, estaba chorrenado y me bebí sus caldos.

- Fóllame, amor mio, no aguanto más tiempo sin tener tu polla dentro, me pidió.

Me giré y la complací, metiendo mi polla dentro de su coñito de un sólo golpe, hasta las bolas. Élla me facilitó el camino recogiendo sus piernas sobre su pecho, para que la penetración fuera más profunda. Dios me parecia que caia en pozo delicioso cada vez que me introducia en su vagina, Eli la controlaba y sus paredes se pegaban a mi nabo como una funda, multiplicando mi placer, aceleré el ritmo de mis embestidas hasta que los dos a la vez llegamos al climax supremo. Eli gritaba por el intenso placer de su orgasmo y yo gruñi mientras inundaba su interior con mi semen.

Ni que decir tiene, que al final nos casamos, el 1 de agosto. La ceremonia la hicimos en la finca y luego lo celebramos.

Eli, estaba encantada con mi hermana Marta (no obstante tienen la misma edad, 24 años) y dado que élla no tenia ningún plan para éste verano, la invitamos a quedarse unos dias con nosotros. Marta aceptó enseguida.

Entramos en la casa y fuimos hacia el “Foso”, sentandonos alrededor de la chimenea, Eli se sentó entre mi hermana y yo, y nos servimos unas copas, mientras mi hermana y Eli charlaban como dos viejas amigas, yo me entretenia en comparar sus cuerpos, tenia dos bellezas ante mí, Eli morena y mi hermana rubia, las dos se sentaron cómodamente y al hacerlo sus vestidos dejaban a la vista una buena ración de sus preciosas piernas. Me recreé contemplando sus muslos hasta casi el principio de sus culitos mientras me excitaba.

Poco a poco, no sé si por el calor de la lumbre o por el alcohol, el caso es que la conversación se hizo más intima y subida de tono. Marta, nos confesó abiertamente su caracter bisexual, disfrutaba un “buen polvo” con un tio tanto como una buena “comida de sexo” con una mujer nos decia, Eli estuvo de acuerdo con élla y poniendose de pie ante nosotros se quitó el sujetador, invitando a mi hermana a hacer lo mismo, para estar más cómodas la dijo.

Ahora mientras hablaban, tambien podia contemplarlas los pechos a través de sus escotes. Eli debió adivinar mi excitación, pues me pasó la mano por mi entrepierna encontrando mi pene semi erecto.

- ¿Te estás excitando con nosotras, carió?, me preguntó, y sin dejarme hablar, se tumbó boca arriba, entre mis piernas, me bajó la bragueta, sacando mi miembro fuera. Mi hermana, la ayudó a desnudarme para luego chuparme el miembro alternativamente.

¡¡Qué deliciosa mamada me proporcionaban las dos!!, se disputaban mi glande y me lamian el tronco de mi polla con glotoneria, logrando una erección tremenda.

Tumbé de espaldas a Marta, y la enchufé mi polla en en todo el chocho depilado, de un sólo golpe, tenia la vagina tan húmeda que me deslizaba dentro de élla sin problemas y comencé a follármela lentamente mientras Eli, con su cabeza entre mis piernas, por detrás, me lamía los huevos y el trozo de nabo que entraba y salia del chochete de mi hermana, de vez en cuando la cogia con su mano y se la metia en la boca, la daba unos chupadas y la guiaba de nuevo a la entrada del coño de Marta, para que siguiera penetrándola mientras jadeaba de placer. Aceleré el ritmo de mis embestidas hasta que Marta alcanzó un orgasmo monumental en medio de gritos de placer, se la saqué y dejé que Eli lamiera los jugos que la salian de su coño empapado.

Cuando terminó de limpiarla el chocho a mi hermana, la tumbé de lado y situandome por detrás ayudado por mi hermana, se la fuí hincando lentamente en el chochito, hasta que mis testiculos tropezaron con su culo, comencé a meterla y a sacarla muy despacio, procurando levantar la pierna de Eli, para que Marta, con su cara pegada a su coñito, tuviera un buen primer plano de nuestra follada.

- ¡Me encanta ver como te penetra la polla!, decía mientras paseaba la lengua por mi miembro y por la vulva dilatada de Eli. Me acarició los testiculos con su mano y rato. A continuación se puso de rodillas y se acercó a Eli, la besó en la boca introduciendo su lengua profundamente, se morrearon un rato y luego se sentó encima de la cara de mi mujer, situando su coño a la altura de su boca. Inmediatamente Eli sacó su lengua y empezó a lamer la fruta deliciosa que le ofrecia su cuñada, chuopando sus gordezuelos labios vaginales y frotándo el clitoris con la lengua, de nuevo Marta se corrió en la boca de élla y yo la pedí que me lamiese el culo.

Mi hermana se arrodilló y pasando su cara entre mis piernas, me abrió las nalgas y comenzó a lamerme alrededor del ano. El placer que me proporcianaba era tremendo y aceleré el ritmo de mis pollazos contra el chocho de mi mujer que me recibió con un orgasmo mientras Marta me lamiá ahora el ojete sin contemplaciones, mi polla estaba tan hinchaca que me dolia.

¡me voy a correr, no aaguanto más!, exclamé entre jadeos.

Se tumbaron las dos con la cabezas juntas para que las regara la cara com mi esperma, querian compartirlo.

Mi hermana comenzó a masturbarme la polla y de repente lancé un chorro de semen sobre sus caras, luego tres o cuatro más, mistras jadeba de gusto. Luego entre las dos me limpiaron el nabo de leche y nos fuimos a la cama a seguir la juerga. Estuvimos jodiendo los tres hasta bien entrada la madrugada.

A la mañana siguiente, cuando me desperté me quedé admiarando los cuerpos de mi mujer y mi hermana. Eli estaba dormida sobre el pecho de Marta, las dos tenian las piernas entrelazadas, producto de la noche de amor lesbico que se dedicaron. Me levanté con cuidado de no despertarlas, me puse un pantalon corto y una camiseta y bajé al salón.

Me preparé un buen desayuno y salí al jardin donde estaba el tío Rogelio, me senté a su lado y nos saludamos. Charlando animadamente mientras desayunaba.

Al cabo de una hora bajaron ellas, con unos pantalones cortitos muy ajustados y camisetas de tirantes, marcado todas las curvas y los rincones de sus preciosos cuerpos. El tío Rogelio me miró pícaramente y me dijo: - Hijo, tienes dos buenas hembras para tí, no las querrias compartir con un pobre viejo como yo?.

- Si éllas quieren, por mi encantado, le contesté sin pensarmelo dos veces. La sóla idea de ver de nuevo el tremendo miembro del viejo penetrar en los chochitos de éllas me ponia cachondo.

- ¿De qué hablais?, dijo mi hermana acercandose junto a Eli.

- De vosotras, jodias. Le estaba diciendo a Juanjo que ya podia compartiros conmigo.

- ¡Eres un viejo verde, tio!, le decia Eli.

- Si, confirmó mi hermana, pero delicioso, dijo mirandole el tremendo bulto de la entrepierna mientras se lamia los labios. - ¿Te lo quieres follar?, dijo Eli mirando a Marta.

Ésta por toda respuesta, se desnudó y se sentó sobre las piernas del tio Rogelio y se abrazó a su cuello mientras se dejaba manosear por todo el cuerpo por las manos ansiosas del pobre viejo.

- Que rica estás hija mia, te voy a joder todos los agujeritos, decia comido por la excitación. Parecia un pulpo, sus manazas apretaban las tetas de mi hermana y sus dedos hambrientos se introducian por su húmeda vagina; Marta echó su cabeza hacia atrás, permitiendo que el tio de Eli la atrapara un pezón con su boca y comenzara a chuparlo con fuerza; a estas alturas el bulto de su entrepierna era enorme, si seguia así reventaria el pantalón, pensé.

Marta se levantó y se dejó caer sobre la alfombra de hierba del jardin; Eli y yo ayudamos al viejo que entre temblores se dejaba desnudar; primero le quitamos la camisa y despues el pantalon, cuando Eli se agachó para sacarle los calzoncillos por las piernas mis ojos se clavaron en su gorda verga y no pudiendo resistir la tentacion de acariciarla la abracé con mi mano pudiendo sentir toda su dureza.

- A ti tambien te gusta, ¿verdad hijo?, me preguntó.

No contesté, me limité a mirarle a la cara mientras mi mano seguia pegada a aquel tronco enorme.

- Adelante, chupasela y mamasela con fuerza (me animaba Eli), verás que rica está. en ese momento, mi hermana y Eli, sentadas en el cesped, se abrieron de piernas y comenzaron a mearse de gusto.

Estaba tan cachondo por la imagen de éllas que no me importó meterme su glande en mi boca y comenzar a chuparlo, sentí una oleada de gusto enorme, recorriendo los pliegues de su capullo y el perimetro despues con mi lengua, mientras le acariciaba los cojones con la mano.

- ¡Está riquisima!, dije como pude mirando a mi mujer, pues el tamaño de su polla no me dejaba hablar apenas.

Se la estuve mamando un rato y luego le masturbé, lentamente, la sensación de la polla del tio de mi mujer en mi mano aumenteba más mi calentura; acerqué mi boca a sus cojones y se los succioné primero y despues los lami pasando mi lengua alrededor de ellos.

Marta vino a ayudarme, se arrodilló entre las piernas del tio Rogelio y me quitó el cipote de la boca, tragándoselo élla mientras le masturbaba con dos manos.

Se entretuvo en recorrer toda la gorda polla con su lengua, desde el capullo hasta los testiculos, para despues pasar su lengua alrededor de su ano, el pobre jadeaba y un hilillo de saliva le corria por la comisura de los labios.

Miré como mi hermana trabajaba el instrumento del viejo, cuando Eli me llamó: Cariño, chupame el chocho, mira que fuente más rica tengo para tí.

La miré, la muy puta estaba tentadora, toda espatarrada con sus manos se abria el chocho, lanzando liquido amarillo.

Sin pensarmelo dos veces me colé entre sus piernas y dejé que sus liquidos me salpicaran la cara, tenia una ereccion tan tremenda, que mi nabo me dolia.

Esperé a que su chocito terminara de soltar liquido y me eché encima de élla penetrandola con un sólo pollazo.

Mientras me movia dentro y afuera de su chochito, mi mujer jadeando y gritando de placer me aclavó los pies en el culo, empujandome contra élla.

- Hincamela del todo, cabron ¡¡¡¡ rómpeme el coño a pollazos ¡¡¡¡ la quiero toda dentro de mi ¡¡¡¡¡¡ Las obscenidades que me decia me sacaron de quicio hasta el punto de que cuando le hincaba el cipote con todas mis ganas, movia mis caderas, hurgando en en las profundidades de su dilatado chocho.

- ¡¡¡ sigue cabron, sigue, me estoy corriendo, Aaaaahhhhhh!!!!, gritaba la muy puta disfrutando su orgasmo mientras la follaba salvajemente, con tanta furia, que se podia oir perfectamente el ruido de mis cojones al chocar contra su culo.

Retiré mi polla de su funda y se la arrimé a Eli; la cogió y empezó a hacerme una paja a toda velocidad, hasta que mi polla empezó a soltar chorros de semen sobre su cara y su pelo mientras gemia excitada. Me chupó el capullo y se extendió mi semen por sus tetas y su cara mientras mirabamos a mi hermana que tambien gritaba de placer mientras el rabo del tio Rogelio entraba y salia de su chochito.

Cambiaron de postura varias veces (menudo aguante tenia el viejo, pensé); colocó a gatas a Marta y se la clavó por detrás, profundamente hasta las pelotas mientras la penetraba sin descanso.

Tío Rogelio, vovió a tumbarse de nuevo, boca arriba, era más cómodo para él, el pobre se hacia daño en las rodillas. Gateamos hacia ellos y Eli, cogiendo el nabo de su tio lo guió hasta el coño de mi hermana, ésta cuando lo notó en su entrada se dejó caer sobre él, clavandoselo de golpe, para luego deslizarse sobre su gran polla. Tío Rogelio, la mordia los pezones desesperadamente mientras mi hermana gritaba de dolor y de placer.

- ¡¡¡ Aaaahhgggg ¡¡¡ Dioooooosss miooooo ¡!!, vaya cipote que tiene, me está rompiendo el chocho, mirar como me lo abre con su pollón.

Observabamos asombrados como la pollaza del viejo se introducia pococ a poco en el coñito de mi hermana, dilatandolo de una forma bestial, decidimos intervenir y entre Eli y yo nos entrtuvimos el chuparle los cojones al viejo mientras éste hincaba su polla dentro de mi hermana de manera incansable, arrancándo a mi pobre hermana orgasmo tras orgasmo dejandola al borde de la extenuación.

Eli empezó a chuparme el miembro y yo excitado por la follada de Marta, al poco logré tenerlo tieso de nuevo. Me tumbé boca arriba, pasando mis piernas sobre las del tio Rogelio y Eli se colocó encima de mí, clavandose mi rabo hasta dentro y la abrí el culo con mis manos; cuando logró acompasar el ritmo de su penetración al de mi hermana; de manera que cuando Marta se movia hacia arriba, Eli lo hacia hacia abajo, así al mismo tiempo que se hundia mi miembro se rozaba el culo con la polla de su tio y luego le tocaba el turno a Marta.

No tardaron mucho en correrse ellas de nuevo y bastante despues lo hice yo, sobre las tetas de Eli mientras me masajeba la polla (me encanta correrme así). Marta ya no podia más y se declavó del miembro pidiendole a Eli que la sustituyera. Eli gritó como una loca cuando se sintió perforada por el miembro de su tio, le cabalgó primero lentamente. Mi pobre hermana estaba tumbada sobre la hierba, respiraba con dificultad y estaba espatarrada, tenia el coño totalmente hinchado y el agujero de su vagina era tan grande que podia meter mi mano perfectamente si quisiera.

Me volví cuando Eli nos anunció que su tio se iba a correr. Marta y yo nos acercamos a verlo, era todo un espectaculo, el tio soltaba unos chorrazos de semen tremendos, dejando perdida la cara a Eli.

Cuando terminó de correrse el viejo, Marta empezó a lamer los chorros de leche de la cara de mi mujer, hasta dejarsela lo más limpia que pudo. Nos quedamos los cuatro, tendidos sobre la hierba, estabamos extenuados.

El verano prometia ser maravilloso, si no fuera porque a la semana, de estar disfrutando de mi luna de miel, com mi mujer y mi hermana, me llamaron del trabajo.

Tenia que ir a Toledo capital, me necesitaban para la recalificación de unos terrenos y debia redactar un informe, para luego desplazarme durante una semana por distintos parajes, para estudiarlos.

A Eli no le hizo ni pizca de gracia, pero entendia que era mi trabajo, - además, te quedas en buenas manos, la dije señalando a mi hermana. Marta se acercó a su cuñada y la besó cariñosamente en la boca mientras que su mano recorria su precioso muslo en busca de su dulce entrepierna.

No te preocupes hermanito – me dijo Marta – yo te la cuidaré.

Al dia siguiente, me desperté muy temprano, tenia que preparar algo de ropa para los dias que estuviera fuera, me levanté sin hacer ruido, Marta y Eli, dormian desnudas sobre la cama, mi hermana tenia apoyada la cabeza sobre uno de los pechos de Eli, con la boca a la altura del riquísimo pezón. Habiamos teniado una buena juerga hasta bien entrada la madrugada. La dejé una nota en la cocina y me marché.

La semana, se me hizo eterna y aburridísima sin la compañía de Eli, la echaba mucho de menos. Terminé de redactar los informes; mi jefe me dio el visto bueno y me felicitó por mi buen trabajo, me despedí de él para continuar mi luna de miel.

Te lo mereces, muchacho, disfruta de tu mujercita, ahora que eres joven, me dijo guiñándome un ojo – ya lo creo que pensaba disfrutar de élla.......y de mi hermana, pensé -, me despedí hasta dentro de tres semanas.

No llamé por telefono a las chicas, queria darlas una sorpresa, en un principio, la dije a mi mujer que llegaria el sabado por la tarde, pero me habia adelantado y hoy viernes –miré el reloj calculando – sobre las dos estaria en casa, conduje tranquilo, sin prisas. Cuando llegué a casa, pare el motor un poco antes de llegar, dejando que el coche se deslizara sin hacer ruido y al girar hacia la entrada, me sorprendió un poco ver aparcado el coche de Alberto. Cuando entré en el gran jardín, me llamó la atención el silencio que reinaba, incluso el tio Rogelio, no estaba en su sitio habitual bebiendo su vasito de vino. Sin hacer ruido, caminé al interior de la vivienda, según me aproximaba a la puerta del salon, me pareció oir unos jadeos, lleno de curiosidad, abrí la puerta y me colé, muy espacio, los jadeos provenian de lo que llamamos “el foso”, despacio, esperando atraparlas en plena faena, de fui quitando la ropa, sólo me dejé el pequeño tanga (a mi mu! jer le gusta que los use), de rodillas avancé y asomé un poco la cabeza.

La sorpresa fue mayúscula, estaba tan excitado con los gemidos de placer que oia, que la presencia de Alberto, se me habia olvidado y, ahora lo tenia frente a mi.

Mi mujer estaba tendida en el suelo, con una pierna alzada, apoyada sobre el hombro de Alberto; éste, la penetraba el coño con furia mientras se morreaba con mi hermana, que a la vez, estaba de rodillas sobre la cara de mi mujer recibiendo lamidas en su chochito, los tres gemían y jadeaban ruidosamente.

No quise interrumpirles, al contrario, la escena que veia me ponia super cachondo, me agarré el nabo y empecé a sóbramelo lentamente (no queria correrme antes que ellos), mientras le veia disfrutar del polvo que estaban echando. Eli lamia el coño, y mordia de vez en cuando el clítoris de Marta, que se retorcia de gusto y movia las caderas, restregando su vulva pringosa contra la cara de su cuñada. Alberto, supongo que cansado de la postura, o queriendo disfrutar más fondo de los orificios de mi mujer, no lo sé, el caso es que sacó el miembro cubierto de flujos de ella, lo acercó a su orificio posterior, y empujó, vi como su polla se escurria totalmente dentro del culo de Eli, la cual empezó a bramar de placer sobre el coño de mi hermana, clavando su lujuriosa lengua dentro de la vagina, bebiéndose el caldo que derramaba.

Marta, soltó un bufido, después un grito y a continuación orgasmo, su cuerpo se convulsionaba, como si tiritara, pero de placer. (Fui acelerando los movimientos de mi mano sobre mi pene, que estaba a punto de explotar, lo que veia me ponia a mil por hora) Eli acompañó el orgasmo de mi hermana sin dejar de lamer su dulce almeja chorrente, luego, élla se corrió, soltando sus grititos característicos, Alberto, el pobre no podia más y desenchufando su miembro del culo de mi mujer, descargó todo el semen sovre su vientre y su vulva, dejándola cubierta de blanca y espesa leche.

Sin poderme aguantar más, me incorporé al grupo. Juanjo ¡¡¡¡ gritaron sorprendidos los tres al verme, pero yo no estaba para saludos en esos momentos, me acerqué hasta mi hermana, apuntando mi polla a su cara, Marta, enseguida me ayudó, agarró mi miembro y se lo introdujo en la boca, sólo la dió tiempo a lamerme el glande dos veces, porque a continuación descargué todo mi semen sobre su garganta; mi polla vomitó tal cantidad de esperma, que mi pobre hermana se atragantó y, se la tuvo que sacar para tomar aire, seguí soltando chorros de leche sobre su cara y la puse perdida.

Su cara parecia un mapa y nos echamos a reir. Lo siento Marta, es que llevo una semana sin correrme.......dije disculpándome. – Déjame que te ayude, la dijo Eli incorporándose para lamer los restos de semen de su cara. Más tranquilo, después de la inmensa corrida, nos saludamos e invité a mi amigo a quedarse unos dias con nosotros (el muy cabrón, viendo el plan que teniamos, se quedó durante todo el mes las juergas que nos corrimos fueron......inenarrables, podriais estar meses enteros leyendo el relato, sobre todo porque incorporamos al tio Rogelio a nuestro grupo, pobre viejo no lo ibamos a marginar....

Al final, mi mujer se salió con la suya, puesto que su tio la dejó única heredera de todos sus bienes y mi hermana Marta, se casó con Alberto, de esta forma el circulo de amistad quedaba cerrado por los cuatro; se trasladaron a vivir a nuestro pueblo, donde Alberto ejerce de veterinario, asi que, las visitas de ellos son frecuentes y nuestras orgias, tambien.....