PIDIENDO LA DIRECCION

Aquel pueblo minero me parecia aún mas deprimente de lo que me imaginaba, pensar que mi madre habia trabajado alli hacia 18 años, hasta que fue despedida de la casa en la que trabajaba en el momento en que se quedó embarazada de mí por culpa de su novio, mi padre, con el que se casó cuatro meses mas tarde.

Por esta razón mi padre comenzó a trabajar de peón de albañil, y que aún trabaja de lo mismo, siendo esta la causa de que en mi casa el dinero no sobrara y mi madre decidiera mandarme a servir a la misma casa en la que ella trabajó.

Aún tengo 18 años, 1,75 metros de altura y peso 54 kilos, mi padre, tan basto como siempre, decia que tengo mejores tetas que mi madre y eso que a mi me parecia que las de mi madre eran bastante grandes. Tambien decia que tenia mejor tiento que ella, aunque esto no lo entendia.

Aquel dia del mes de noviembre bajé del tren y me dirigí a preguntar por la dirección que me habia dado mi madre, lo realmente curioso es que para la hora que era, las 11,30 de la noche, no habia nadie por la calle.

Fué entonces cuando ví un bar abierto, entré en el y me dirigí a la barra. Aquel era el tipico bar de pueblo, con paredes sucias y mal pintadas, con una mesa de billar en el centro, con una entrada pequeña desde la que no se divisaba la mallor parte del bar. Dentro del bar solamente estaba el camarero, un hombre fuerte de alrededor de 30 años, tambien estaban 3 clientes, un chico de unos 23 años, un hombre de 35 y otro de 40. Todos tenian una complexión bastante fuerte, debian de ser mineros.

Me acerqué a la barra y pedí una caña, el camarero me la sirvió con una cara que parecia que habia visto a una estrella de cine.

El hombre de 35 años, un rubio con una pinta un poco golfa, me dijo mientras se acercaba a mí:

-No se ven muchas chicas como tu por aquí.

-Es que vengo a trabajar a casa de don Pedro Murriega, el ingeniero de minas.

Se puso tan cerca de mi que le olí perfectamente el aliento, olia a alcohol, estaba mal afeitado y sus ojos me estaban desnudando. De repente me pregunto.

-Te has puesto bragas limpias esta mañana.

-Vamos Carlos, que vamos a cerrar-le dijo el camarero.

-Pues cierra, que vamos a examinar a esta chavalita.

Cual fue mi sorpresa cuando el camarero se acercó a la puerta del bar y lo cerro, corriendo las cortinas para que nadie viera nada dentro.

El tal Carlos me levanto rapidamente la falda y exclamo-que bien si te has puesto bragas de encaje-, con la misma rapidez se bajo los pantalones, se saco la polla y me la metió. Me hizo mucho daño, pero solo fué un momento. El caso era que hacer aquella marranada con un tipo tan golfo y delante de otros tres que no le iban muy atras en pinta canalla me estaba gustando.

-Mira preciosa, las chicas no abundan por aquí, así que si quieres pasar un rato agradable con nosotros pues bien, ademas te vamos a pagar-me dijo carlos.

-Cuanto me vais a pagar.

-Te parecen bien 10.000 pts cada uno-me dijo el hombre de 40 años.

-Y que tengo que hacer.

-Todo lo que te mandemos-me dijo Carlos.

El chico de 23 se habia sacado la polla y se la estaba machacando.

-Ven aqui y sientate en la barra que esta golfa te la va a chupar.

El chico se acerco con los pantalones bajados, se sentó en la barra y me cogio de los pelos, acercandome la boca a su polla.

Yo comenze a chuparsela. Mientras Carlos me habia quitado la camisa y el sujetador y me estaba chupando las tetas.

Sentí como Carlos comenzaba a estremecerse y solto un poderoso chorro de semen dentro de mi.

El camarero mientras tanto se habia metido en la trastienda del bar y salió con una botella de champan, se quedo desnudo y se tumbó encima de la mesa de billar.

-Deja de chuparsela a ese y sientate encima de mí.

Como era el chico joven el que mas me gustaba, le agarre la polla con la mano y me fui hasta la mesa con el aparato bien agarrado.

Me sente encima del aparato del camarero coloque al chico delante de mí y comenzé a chuparsela mientras el otro me follaba.

En ese momento comenze a sentir un orgasmo y un poco despues el chico descargo todo su semen en mi boca, aquello tenia un sabor salado y un poco tibio, pero me gusto y me lo trague todo.

Oí como Carlos habia descorchado la botella de champan y me la acercó a la boca haciendo que bebiera un poco. Cogió un vaso y se echo un poco para el, pero el resto de la botella, aproximadamente media, me la puso en el culo, apretando de tal manera que el cuello entro por el y derramando dentro de mi el champan. Sentí como tras un inmenso dolor, nunca me habian metido nada por ahi, las burbujas del champan me producian un agradable cosquilleo.

Volvi la cabeza y vi que el hombre de 40 años se habia bajado los pantalones, tenia una polla impresionante, agarró la botella por detras y la sacó de manera brusca. Acto sequido me comenzó a dar por culo, aquel hombre era bastante brusco, parecia tener una cierta prisa, de hecho tardo poco en irse, pero me dejó una gran cantidad de esperma dentro, eso si, cuando retiro la polla y a causa del gas del champan solté una fuerte ventosidad que hizo que su esperma le salpicara la cara, aquello le gusto tan poco que agarro uno de los tacos del billar y me dio dos palos con él en el culo, despues lo cogio y me lo introdujo de tal manera que el mismo agujero habia tenido dentro ya una botella, una polla y un taco de billar. Se fue hacia donde tenia el pantalon, le quito el cinturon y comenzó a pegarme con el en el culo. Me dió un correazo, momento en el que Carlos se puso delante de mi y me la metio en la boca.

Aquella situación en la que me estaban humillando tanto, me gustaba muchisimo, ahora comprendia por que mi padre humillaba tanto a mi madre y esta nunca rechistaba.

El camarero comenzo a poner cara como si le viniera a el, me solto todo el esperma dentro y se salió de abajo, me diron otro correazo, me sacó el taco del culo, Carlos sacó la polla de mi boca y comenzo a darme por culo. El hombre de 40 se colocó delante de mí, me arreo un bofeton y me metió la polla en la boca.

-Ya esta bien-dijo-no solamente se pone beata mi mujer conmigo sino que una vulgar putita se caga en mi, ahora te voi a ahogar con mi polla.

El camarero apareció con otra botella de champan, la descorchó, me la metió en el coño, se puso debajo de mi y bebia el champan mientras me lo chupaba.

Me vino otro orgasmo, no se si a causa del que me daba por culo o del chupeteo del camarero.

El hombre de 40, tan brusco como siempre, tardo otra vez poco en correrse-me gago en la puta, esta zorra no sabe follar bien-, me dio otro par de bofetones, se puso los pantalones, sacó 10.000 pts y las dejó encima de la barra-me voi a casa que mi mujer me va a matar.

El camarero, que parecia estar un poco achispado a causa del champan se retiró, saco otras 10.000 pts de la caja y las dejó encima de las primeras.

El tal Carlos se corrió en mi culo y tambien dejó las 10.000, saliendo del bar sin decirme nada.

Fue entonces cuando el chico de 23 años me dijo:

-Venga que te llevo a la casa del ingeniero en coche.

Era curioso por que la primera vez que follaba, no solamente follé, sino que la mamé, me dieron por culo y me metieron champan por el culo y por el coño. Pero lo que mejor pasó fue que el chico de 23 años, mientras conducia me estaba metiendo mano, y eso me gustaba más que todo lo que me habia pasado antes.

-Te voi a ser sincero-me dijo-, me gustas mucho, incluso como novia mia, por que las chicas de aqui tienen muchos pajaros en la cabeza y a tí está visto que no te importa practicar el sexo con un chico.

-Por mi, bien-le dije mientras le sacaba la polla.

Paro el coche en medio de la carretera y se apartó, echo los asientos hacia atras y me metio la polla, aquel fue el polvo mas sabroso de la noche, y eso que los otros no estaban mal.

Primero comenzó por meterme la polla por el coño, poco mas tarde me la metió por el culo, siendo que me gustaba el daño que me hacia por que tenia los carrillos de este doloridos por los correazos, y al final me la volvio a meter en el coño, siendo que al correrse me rebosaba el esperma a borbotones, no en vano me habian follado cuatro hombres unas cuantas veces.

Le bese al final en la boca y me resultaba muy agradable.

Al fin llegamos a la casa del ingeniero y le dije:

-Ven aqui el proximo jueves que lo tengo libre.

De esto ya han pasado cinco meses y me voi a casar, me he quedado embarazada del chico de 23 años y me han despedido. Al fin y al cabo es logico por que en este tiempo todos los jueves follabamos, y es que la cabra acaba por tirar al monte.